
Pude interrumpir mi sueño. Sé que me sentía tan mal que, conociendo que no era real lo que sucedía, me presioné para despertar. Así, abrí los ojos agitado y francamente atribulado. Volví a soñar con ella. Y me despreciaba.
Me quedé con la sensación de que la terapia no ha servido de nada, pues me sentí prácticamente igual que cuando se fue. Intento relajarme o intento pensar…
Sé que ya no debo tener en mente a una persona ausente. Pero se suponía que ya no estaba en la parte del duelo sino en un reconocimiento de lo que hay en uno después de las batallas en el desierto. La volví a extrañar. Entonces, ¿qué debo realizar? La hora insomne posterior, aparte de gastarse en buscar un hueco en la cama donde protegerme, sirvió para cuestionarme ¿qué necesito hacer?