Mi paisaje después de la batalla


Con este calor insoportable me está doliendo la cabeza.

Encontré lugar para detenerme un rato frente a un supermercado que recuerdo ya estaba aquí hace 15 años, cuando vine por primera vez a Cancún. Cuando las puertas corredizas se abren, puedo sentir la frescura del aire acondicionado.

Una chica, muy atractiva, pasó 3 veces frente a mí.

La primera ocasión me sonrió al verme, de reojo, pero enseguida cambió su gesto y desapareció; supuse que su sonrisa se habría debido a alguna circunstancia ajena, desconocida.

En la segunda, me miró de frente y sonrió nuevamente, sin discreción; supe entonces que sí era yo el receptor de ese gesto. Volteé y de vuelta se había esfumado; poco después, la vi parada junto junto a la puerta de conductor de una camioneta negra por lo cual ella quedó de pie, en plena avenida Cobá, cerca de un crucero muy transitado.

Luego, regresó hacia donde me encontraba pero ya no me observó.

Seguí sus pasos, pues ya estaba cansado de estar parado, era un buen pretexto para moverme; mas al avanzar una cuadra subió a un auto gris estacionado sobre la avenida Tulum y se fue.

Parece que salir de viaje no me hace mucho bien.

Por lo menos, viajando solo.

A estas alturas, cualquier momento solitario, fuera de la ciudad, me lleva a pensar en ella.

Y eso, a extrañarla.

Y eso, a pensar en por qué estoy solo.

Si además veo a la típica pareja que al fondo se están abrazando y/o besando, resulta peor. A fin de cuentas, analizando, me siento culpable de que se haya ido, me siento un fracaso, creo que sembré desamor, sin querer, y eso coseché. Sé que la cagué mucho y me ha dolido reconocerlo. Me sangran las llagas cuando asumo su ausencia.

Mis previsiones se esfumaron y hoy estoy en busca de una motivación.

Muchos dicen que el motivo deber ser uno mismo. Tienen razón.

Qué fácil y correcto suena.

Una compañera del grupo Zócalo escribió Felicidades a todos los padres (…) porque no faltó quien le sacara a la responsabilidad, es increíble que aún siga habiendo hombres que se pierden la oportunidad de ser PADRES (…)

Supongo que me puedo poner el saco de aquellos hombres que nos perdemos la oportunidad de ser padres, aunque deduzco que más bien se refiera a quienes no criaron a sus hijos engendrados.

Hace 8 años que me hice la vasectomía y apenas ayer alguien me preguntaba si no me arrepentía, ante lo cual con toda tranquilidad y convicción sigo creyendo que es uno de los actos más asumidos que he realizado, con el cual me siento muy satisfecho. Dado que dejé de posar mi expectativa en el acto de la procreación, no me veo feliz por el hecho de ser un inseminador ni por la alegría de ver pequeños clones míos. Muy poca gente me cree cuando planteo que sí me preocupa la sobrepoblación y el futuro del planeta, nuestros ancestros no lo pensaron mucho por lo que hoy día somos muchos y tenemos problemas muy importantes que como sociedad noto que pasan desapercibidos, enfundados en el valemadrismo mexicano que tanto lamento. No podré cambiar el mundo, pero sí cambiaré el mío.

Así que para mí es como si hubiera nacido estéril y creo que esta característica no debería ser algo para quererse aventar de un edificio. Me agradaría mucho más poder adoptar a un niño, aunque los bebés me desesperan y prefiero que ya esté más grandecito; si no lo veo tanto prospectivamente en mi vida es por lo complicado que resultan los requisitos legales para la adopción. Así que por el momento me preocupo por lo primero, que son mis posibles relaciones de pareja.

Tampoco tengo la impresión de que no voy a dejar huella de mí al no tener descendencia, ya que lo importante de mí quedara por mi obra y no por ser eficaz en el momento del coito o por haber cogido sin preservativos con cuanta mujer pude. Antes de la vasectomía una chica me dijo que quería un hijo mío, que no buscaba que yo lo mantuviera ya que ella se iría a Veracruz y que no tendría que hacerme cargo de su educación ni manutención; sabrá la chingada por qué razón le dije que sí pero afortunadamente no cometí semejante tontería.

Mi padre fue quien se enojó mucho por haberme hecho la vasectomía, reclamó que no le di un nieto siendo yo su primogénito y que el apellido no tuviera seguimiento en esta línea genealógica (si fuera el Camilli de mi abuelo lo entendería pero Pérez no creo que sea algo que se pueda extrañar hoy día). Hasta en su lecho de muerte lamentó mi decisión y se culpó de que yo me creyera incapaz de ser padre o tuviera miedo de serlo, algo que las personas suelen asociar a este acto. Afortunadamente, mi papá murió y yo no me quedé con nada pendiente de decirle, yo lo pude dejar ir en paz, al igual que con mi abuela paterna, ya que en vida tuve que confrontar, debatir y luchar con ambos con las decisiones afortunadas y las desafortunadas así como con las ideas, ya que nunca a mis padres les he dado la razón sólo por el hecho de haberme creado. Han sido mis padres pero no son infalibles y, a veces, hay que llegar a la confrontación para también enseñarles porque no hay nada peor que la razón de “porque lo digo yo” o “mientras vivas en esta casa se hace lo que yo digo”. Por eso, me fui en cuanto me corrió mi mamá. Por eso, no acepté que mi papá me condicionara mi vida a cambio de mantenerme ya cuando era mayor de edad.

Ni en vida ni en muerte he festejado el día de la madre, menos el del padre, que cuando yo era niño no tenía ningún eco, mientras que para el 10 de mayo te ponen en la escuela a hacer manualidades harto ridículas que a mi mamá le costaba buena parte de su ingreso para comprar lo que a final de cuentas -según- era para ella y al paso del tiempo terminó en la basura. Como no soy creyente ni religioso, no voy a rendir tributo a la urna donde yacen las cenizas de lo que fueron mi padre y mi abuela, a final de cuentas ellos ya no son, ya no están, conviví con ellos mientras vivieron y seguirán en mí hasta que muera, pero ese nicho frío y ominoso en iglesias inhóspitas y para mí decadentes no me mueven a tener que acercarme a realizar reverencia alguna.

El día de…. es, viva o muerta la persona, todos los días, ya que habitual y ordinariamente este corazón sigue latiendo.

CICLOMARCHA NUDISTA

WORLD NAKED BIKE RIDE MÉXICO

Sábado 7 de junio, 12:00 horas, Entrada de los Leones Bosque de Chapultepec 1ª Sección

http://wnbrmexico.blogspot.com/

Llegué a las 9:40 listo para ayudar a montar la carpa y checar lo del volanteo así como el contenido de los textos para prensa, pero todavía tuvimos que esperar un rato para que llegara Juan Carlos con lo necesario para armar la susodicha carpa, tanto así que ya ni hizo falta colocarla, a opinión de algunos de los otros coordinadores (yo creo que no estaba de más pero ni modo, donde manda capitán…). Creo que la poca sincronización entre los coordinadores quedó manifiesta, refiriéndonos a la diferencia de puntos de vista que tenían de lo que hacer o no hacer, lo cual llevó a que la marcha se retrasara, aunque fue lo único que resaltó, afortunadamente; en definitiva, creo que la buena vibra sacó adelante el ánimo y compensó la falta de seguimiento a la planeación que se había estipulado previamente al inicio de la rodada.

Ulises se veía atareado pero lo observé también bajo control, me preocupaba que la situación lo rebasara en cierto momento y le diera el patatús, pero el hombre se mantuvo firme, perseguido por la prensa, Ariadna, Alejandra y Roderick acosados por las cámaras, Éric, Roderick, Juan y Aarón despojados de toda la ropa marchando en sus bicicletas… Hoy buscando entre las fotos comprobamos quiénes fueron captados por el lente (aunque Ariadna robó cámara en lo publicado, finalmente también pude ver a Aarón, a Éric y más claramente a Ale y a Roderick).

Me dio mucho gusto notar que fuimos varios miembros del grupo, de verdad viví aquello como una reunión de zocalodesnudos por lo que en el restaurante me sentí como en familia. No es que no haya pasado antes, pero ahora la impresión fue muy fuerte, esa sensación de sentirme muy cómodo con todo mundo a pesar de las diferencias entre algunos, a pesar de las discusiones pasadas.

También me alegró la participación franca de varios compañeros, tanto en la pedaleada al momento de la rodada como tras bambalinas. Quiero mencionarlos con el ánimo de reconocerles a modo personal su asistencia: en el voluntariado IBM (por orden en que los vi llegar): César Emilio, Luis Alberto, Griselda, Juan José, Iván, Ángel; rodando: Ariadna, Roderick, Aarón, Lolita, Éric, José Juan, Alejandra, Ernesto, Eunice, Greco; de los que me entero apenas que también fueron a apoyar aunque no los vi: Laura Noguera y Martín Salvador; finalmente, quienes nos alcanzaron para compartir la charla en la mesa al finalizar la rodada ciclista: Ceci, Cecilia hija y Luis Felipe.

A mediodía el sol apareció entre los nubarrones que amenazaban con lluvia en el horizonte (lo cual supongo también influyó en que la asistencia no fuera tan copiosa); sin embargo, por fortuna no cayó el aguacero sino hasta que ya se había terminado el evento y nosotros nos encontrábamos resguardados en el restaurante. Afuera el frío y adentro el calor entre los comensales hacía encender la luz.

Aunque por apoyar a Ulises tuve que desistir de acudir a ver el performance de Luis Felipe, creo que el resultado valió la pena porque la rodada tuvo impacto y resultó todo un placer haber estado ahí.
Por el trabajo, los desvelos, la presión, las prisas, los corajes, el tiempo dedicado y el resultado final:

¡Muchas felicidades,

ULISES VELÁZQUEZ!

Océano de esperanza

La semana pasada escribí aquí un “mea culpa” haciendo la transcripción de unas anotaciones de comentarios vertidos por mi ex concubina (aunque suene rara o fea, es una palabra que describe una relación muy íntima) con el afán de purgar mi tristeza revolucionada.

Sabía que era arriesgado exhibirme públicamente con una serie de defectos alusivos a mi persona, ante lo cual varios amigos, al leer tal recuento, señalaron molestia por lo que ellos entendieron como un acto de flagelación y estancamiento.

Algo me hizo sentir que era necesario hacerlo. Después de todo ¿qué más podía perder?

Y de verdad que fue bueno. Al escribirlo, pude tomar cierta distancia de esas palabras, observar hasta dónde pueden ser injustas y qué tanto encierran de cierto. Cuestiones del cristal con que se mire, de la realidad de cada uno. Pero en mi realidad -que es la única que puedo asumir, que cargo conmigo- sirvió para procesar mis emociones, analizar mis referentes, criticar mis actos, tratar de enmendar la plana, a fin de cuentas nunca ha sido mi intención lastimar adrede a un ser querido. También sirve para entender lo que los demás buscan, las maneras en que lo externan. Intentar ser más comprensivo y detener al hombre atropellado que puedo ser. No todos agarran la onda de que uno hable de forma directa, intentando que las palabras signifiquen en la mayor medida su sentido literal.

A veces me gustaría ser más metafórico. Pero no, no creo ya que vivir conmigo sea un infierno. Siendo justos, creo que sólo se trata de que hay personalidades que eventualmente no encuentran la manera de acoplar sus expectativas. Lo difícil es encontrar el modo de que en lugar de que ambos fallemos, la relación aflore. Pero es posible, sé que es posible…

… y es mejor perdonar.

Hace un año, cuando estuvimos desnudos en el Zócalo, no me sentía nudista, no tenía la menor idea de que hubiera gente que lo practicara (por lo menos no en el país -fuera de Zipolite, lugar del cual supe desde la secundaria-), no estaba acostumbrado a pensar en desnudarme como no fuera para tener relaciones sexuales, para dormir o para bañarme.

Tenía pena de mi cuerpo, es la verdad. Lo peor es que no sé de dónde me vino esa pena pero ubico perfectamente que la sentía como una loza, similar a la opresión que me constreñía cuando entraba a una iglesia en los años en que se suponía era católico.

En cada encuentro nudista me he topado con más situaciones que me han hecho confirmar que esto tiene un sentido muy profundo, lleno de buena vibra, que difícilmente puedo transmitir con las palabras, ya que éstas son insuficientes o esquemáticas para hablar simplemente de cómo se vibra y se percibe un cambio interno generado a partir de un acto tan sencillo que aparenta ser irrelevante. Finalmente, el contacto con la gente de Nudmex en Cuautla fue algo increíble, el hecho de ver a parejas llevando a sus niños me hizo darme cuenta de que hay personas que no sólo ven en el nudismo una expresión personal sino también una cuestión de ejemplar educación, de convivencia integral familiar.

Por tanto, cada vez entiendo menos a los que se expresan del nudismo con palabras duras, como una experiencia de vida eventualmente dramática, como un desfase en el camino, como una invitación a ser manipulados para satisfacer los deseos sexuales de otros. Definitivamente, somos seres inteligentes que podemos darnos cuenta cuando nos quieren manipular o quieren abusar de nosotros, si nos ponemos alerta hay formas de detenerlo a tiempo y evitar daño, si nos interesa ser parte del juego de otros es una decisión particular que nadie tiene derecho a cuestionar. Lo que me pregunto es ¿por qué personas que se permitieron esa libertad el domingo 6 de mayo tienen tanto prejuicio hacia el desnudo? ¿Será que los que fuimos al Zócalo a encuerarnos estamos dañados?

no tengo ganas de escribir……………………………………………………………………………………………

Abro el cuaderno desesperado, desordenado, con la angustia habitual, con el dolor de cabeza, con la gangrena en las espinillas, con la parálisis del miocardio característica, para encontrar un compendio de frases escritas con apuro una noche en la cual se explayó enumerándome las razones por las que, ella afirma –yo concuerdo-, vivir conmigo es un infierno

………mi autoestima valió madres en cuanto empecé a andar contigo nuevamente

……………………..manipulas cañón

………………………………………..salen cosas que viviste de niño

…………está cañón que lo aceptes

…………………………………………………….hay un problema que tú tienes

…………………..Daniel me ayudó a salir del infierno

……………………………..ahora valoro todo lo que desprecié de él

………………….perdí mi identidad contigo

……………………………….perdí por mi debilidad

………………………………………………me dejé manipular

tú has tenido mucho que ver en mis miedos y complejos por eso trato de complacerte

……..a partir de que te dije que tenías mobbing perdí de vista que estás mal

………………………………son unos círculos bien enfermizos

……………………………………………………me da terror lo que he permitido

…………………..ayer te equivocaste cañón

………………..qué bueno que Ivonne se salió, lo definió más rápido

me siento como una tonta, de lo peor, me he dicho cosas horribles al darme cuenta que yo estaba bien y tú eres el que está mal

………………………………………..me llevas siempre a donde tú quieres

………………..te ofendes… ahorita tantas cosas tienen sentido

………………….tantas cosas te hacen sentir contradictorio y no lo vas a aceptar

………………………………………………….te sigues autodestruyendo

………………..si tú fueras de otra manera conmigo no te lo pediría

………inseguridades, broncas… haces que cargue el otro con ello y no se vale

NO QUIERO VOLVER A VERTE

POR LO MENOS EN MUCHO TIEMPO

…..¿Quién manipula a quién?

Muchas gracias a todos aquellos los compañeros del grupo zocalodesnudos que se tomaron unos minutos para felicitarme, mucho más para aquellos que la inspiración les dio alas para mencionar algo positivo acerca de mi persona; gracias por considerar el esfuerzo, la tenacidad y la paciencia que implica tener que concertar, en lo público y en lo privado -a la distancia y de frente-, a tantas personas tan diferentes con ideas y formas de ser tan diversas de tal manera que resulta a veces desgastante.

De cualquier manera, insisto en algo: así el grupo se acabara hoy mismo, creo que ha generado cosas positivas o ha sembrado alguna semilla en las personas que han dejado que la convivencia de este grupo los toque; para los que se han quedado detrás de sus monitores, asumo que la lectura de los correos posiblemente les implique algo. Y esto, para mí, es lo que me causa mucha satisfacción. Sé las implicaciones individuales que entrar al grupo ha suscitado a varios de los compañeros y creo que todo es genial mientras veamos las situaciones buenas como las malas, como una parte de la vida en la que nos vamos deslizando dentro de la piel de un capullo en el que al final una brizna incite el movimiento para volar.

Como algunos saben, desde mayo del año pasado he estado en un proceso personal donde he intentado ir extirpando un dolor, que en algunas ocasiones ha sido más efectivo que en otras; sin embargo, no me he restringido la oportunidad de departir, considerando que el contacto y la convivencia con otras personas con las que compartí algo tan definitorio en mi vida era una oportunidad inmensa de aprender y detener la caída, en lo cual creo he acertado. Aún si no he soltado los amarres a mis fantasmas y en ocasiones las creencias irracionales me abruman tirándome al llanto, por lo menos estoy cierto que como parte de este grupo he intentado dar lo mejor que tengo (sea mucho o sea poquito).

Después del melodrama, sólo resta insistir en que si ustedes no existieran, no escribieran y algunos no se dejaran ver, cualquier esfuerzo mío no tendría sentido, por lo que el grupo sigue siendo fruto de todos.

Particularmente, debo reconocer las palabras para felicitarme por mi cumpleaños a César Ortiz, Bertha, Adrián Guerra (los tres en el hi5 anticipadamente), Juan José, Raúl, Ulises (no entendí el chiste por aquello del pollo… mmm), Aarón González y Ceci (no se preocupen, no hubo pastel), Griselda, David Candia y Vero, Laura Noguera, Lorena, Luis Felipe, Ariadna, Norma, Ernesto, Maru, Elías y Paty, realmente aprecio que se hayan tomado la molestia.

¡Suerte para todos!

Esta es una crónica atrasada, que en su momento dejé en el cuaderno y no tenía ganas de transcribir. Finalmente me animé a publicarla, así que a’i va.

El parque Fundidora está bonito. Lamentablemente, me tocó visitarlo cuando le están haciendo arreglos que supongo tienen que ver con la construcción del canal que unirá al lago con la Macroplaza, en cuyo extremo ya se ve la forma que tendrá y luce padre, sólo con algunos arreglos pendientes más que nada relativos a un nuevo museo enfrente del de Historia Natural, pero de este lado aún hay muchas zonas donde están trabajando, por lo cual hay mucha área terregosa, otras enlodadas, unas más cercadas. También no sé si por ello se ve tan poca gente, o por ser viernes, o por ser vacaciones, aunque por donde entré se encuentra cerca la Plaza Sésamo (un Chapultepec Mágico para niños) y ahí sí hay gente, por lo menos más que la que se topa uno hacia el interior del parque, donde están el lago (ahorita seco), el Auditorio Coca-Cola (qué horror de nombre, lo que hace el dinero), la pista de hielo, la pinacoteca, la cineteca-fonoteca-biblioteca (éstos dos últimos son los únicos edificios que forman el mentado Centro de las Artes, qué bárbaros, se pasan, por no decir que la cineteca está conformada por dos salas que sólo exhiben dos funciones) y la Plaza B.O.F. En esta última es donde uno puede estar sentado sin tanta bronca, hay un par de familias jugando y algunos paseantes con niños, más adelante hay unas rampitas que sirven a adolescentes que hacen sus pininos con las patinetas, un par de juegos infantiles como en cualquier parquecito de colonia y sólo detrás de mí hay una pareja fajando, soportando la polvareda que levanta un vehículo que se traslada en dirección sur-norte y viceversa cuya función no entiendo.

Los edificios del mini Centro de las Artes son interesantes, rescatan la arquitectura original de la fundidora y lucen impecables, si bien sus materiales no son los originales por lo que no lucen como el edificio de Plaza Cuicuilco o Plaza Loreto, ya que aquí tienen la apariencia de los llamados “prefabricados”.

Está empezando a llover, lo cual no es raro en estos días, lo extraño hubo sido que salió el sol unos momentos alrededor de las 2 de la tarde, de hecho. Estoy cerca de una de las entradas que salen a la avenida Madero, sólo que ésta es la más cercana al metro, cuya estación Y Griega (nótese la originalidad del nombre, se llama así debido a que en el sitio hay una pequeña cuchilla que se forma por el cruce de 3 avenidas, algo que supongo aquí debe ser poco habitual y por ello la notoriedad) está a unos pasos mientras que la llamada estación Fundidora deja más cerca del lado norponiente, donde se localiza la Arena Monterrey, pero por allá los accesos están cerrados a esta hora y más en fechas en las que no hay evento programado.

A pesar de que ha comenzado la lluvia, una familia toma lugar en el pasto y una pareja más adelante hace lo propio, sólo un par de familias han venido del interior del parque buscando la salida, sin asomo de prisa alguna. Dado el calor que hace aquí (apenas una cuadra después de haber salido de casa de mi primo, las gotas de sudor comienzan a escurrir en la frente, a pesar de ser días nublados), un poco de brizna no desanima a nadie.

… soledad

¡Ya tengo diagnóstico!

Depresión moderada

            y ansiedad leve

con déficit en habilidades sociales

Efectivamente, estoy enfermo…

 

Pude interrumpir mi sueño. Sé que me sentía tan mal que, conociendo que no era real lo que sucedía, me presioné para despertar. Así, abrí los ojos agitado y francamente atribulado. Volví a soñar con ella. Y me despreciaba.

Me quedé con la sensación de que la terapia no ha servido de nada, pues me sentí prácticamente igual que cuando se fue. Intento relajarme o intento pensar…

Sé que ya no debo tener en mente a una persona ausente. Pero se suponía que ya no estaba en la parte del duelo sino en un reconocimiento de lo que hay en uno después de las batallas en el desierto. La volví a extrañar. Entonces, ¿qué debo realizar? La hora insomne posterior, aparte de gastarse en buscar un hueco en la cama donde protegerme, sirvió para cuestionarme ¿qué necesito hacer?

Pues finalmente estamos de vuelta en el Defectuoso. Dado que Iván y Ariadna tuvieron oportunidad de enviar mensajes por correo electrónico al grupo para comentar algo de lo acontecido, creo conveniente hacer un recuento de lo que pasamos en estos días.

El primer incidente aconteció una vez que emprendimos el camino hacia la playa el domingo 30, adelante de Tres Marías una fumarola que se generó aproximadamente 1 kilómetro adelante de donde circulábamos nos hizo reparar en que el transito comenzó a detenerse: un auto explotó sin que hayamos sabido su causa. En Playa Paraíso en general nos fue muy bien, creo que vivimos una experiencia bastante enriquecedora y muy apacible y reconfortante, la gente que nos atendió (un señor llamado Valente “el Vale” y su familia), la playa con su oleaje, el calor rico, las estrellas en la noche, la arena que brillaba una vez que el sol se ocultaba, las hamacas bajo la enramada, el paseo por lancha en la laguna, la fogata en año nuevo, los “regalos” que nos expresamos y la función que nos ofreció Marconio (un amigo de Alejandro que también nos acompañó en la aventura) son no sólo memorables sino momentos invaluables que hicieron de este año nuevo algo totalmente diferente y placentero. Cabe mencionar que, aparte de Ariadna, Marconio, Iván, y un servidor, fueron también Caroline, Bertha, Eunice, Alejandro y Ricardo.

El día 1° esperábamos a las 6 p.m. que llegara por nosotros el lanchero al que habíamos pedido que nos recogiera para llevarnos de vuelta al hotel donde pasamos la noche el día que llegamos. Sin embargo, no llegaba, por lo que el Vale envió a su hijo mayor a buscar otra lancha para que pudiéramos movernos ya que estaba oscureciendo. Después de un rato, llegó el lanchero que había quedado de ir por nosotros originalmente y nos subimos a la lancha, a los pocos momentos de subirnos, habiendo ya oscurecido, la lancha que el hijo del Vale consiguió para nosotros nos topó de frente, aunado al exceso de velocidad con el que venía aquel lanchero, el conductor de nuestra lancha viró hacia la playa para evitar el golpe pero no pudo esquivarlo del todo, por lo que nos golpeó de lado izquierdo al tiempo que la punta de la lancha había encallado en la arena; al parecer, esta situación sumado al peso del equipaje que venía cargado en la parte donde nos golpeó la otra lancha hizo que no nos volteáramos y se amortiguará el golpe. Daniel voló de la otra lancha hacia la nuestra, golpeándose en la cabeza lo que le provocó una hemorragia que al principio se veía aparatosa; por nuestra parte, Ariadna quedó inconsciente sobre el costado de la lancha, con la cabeza de fuera, por efecto de un golpe en la región occipital de la cabeza.

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Entre Ricardo y yo la sentamos en el bote, mientras un estudiante médico que venía en otra lancha corrió a nuestro auxilio, siendo fundamental en que no se salieran las cosas de control. En cuanto pudimos nos dirigimos al muelle y sufrimos la ansiedad de esperar la llegada de la ambulancia, lo cual tardó media hora. El médico del muelle no hizo gran cosa más que revisar las condiciones de los lastimados para dar parte junto con lo que el policía anotó, mejor una turista -médica también- se acercó para darnos algunas indicaciones de ayuda en lo que llegaban los paramédicos. Imagínense llegar a un hospital en un municipio semi-abandonado de Guerrero en día feriado de Año Nuevo… Daniel se recuperó 2 horas y media después de haber llegado al hospital, mientras Ari necesitó estar algo más de 4 horas en urgencias, ya que había el riesgo de un edema o un daño cervical, lo cual finalmente fue descartado y pudo salir por su pie a la 1 de la mañana.

Después de esto, algunos incidentes nos fueron llevando a tener que quedarnos más tiempo en Guerrero, como un par de llantas descompuestas y un accidente en la carretera que la mantuvo bloqueada. Bertha tiene un golpe en la pierna, a Caroline le bajó la presión y a Eunice le dolía la espalda, a los caballeros nos pasaron dolores menores (a mí sólo me dolía la mano derecha), pero finalmente regresamos todos sanos y salvos, lo cual es realmente lo importante de todo esto.

Agradezco mucho las llamadas y/o mensajes de Griselda, Juan José, Alejandra, Maru, Rosario, Salvador, Ernesto y Jorge, fueron de mucho apoyo para nosotros una vez que pudimos volver a estar comunicados.

Al grupo zocalodesnudos:

Copiando a mi bien estimadísimo Iván cabe reflexionar que este año fue bastante diverso. Sufrí la muerte de mi abuela (la cual fungió como padre y madre para mí) el 2 de enero, después de un par de días de estar con ella en el hospital. Empezando mayo mi relación amorosa se había difuminado definitivamente instalándome el resto del mes en la depresión total. A la vez, sucedió el evento en el que todos estuvimos y comencé el contacto con algunos de ustedes para conformar el grupo que hoy día somos. Hubo un momento en que sinceramente creí que el grupo llegaba a su fin; poco después me di cuenta que gracias a una pequeña iniciativa, sin quererlo, había fungido de enlace para hacer que personas que hoy se conocen más estrechamente se hayan tendido lazos de afecto y aprecio, lo cual realmente me deja aún impresionado. La labor no es mía, es de cada uno de ustedes, los que han estado dispuestos a ceder espacio físico y tiempo para congregarnos.

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Hice spinning y zumba, algo que ni con mi exnovia me animé a hacer, y que realmente disfruto por el simple gusto de estar con Norma, si no fuera ella seguramente con nadie más lo haría en este momento. De tal manera que por eso me puedo parar los domingos temprano, aún con toda la flojera del mundo y con la panza vacía y hacerme los 45 minutos de camino a su estudio. Para mí, el evento del Zócalo sí me volvió nudista y me siento con plena aceptación de mi cuerpo. Me he puesto a organizar actividades en el grupo cuando soy una persona bastante anárquica en mis actividades cotidianas y cada día voy peor. He participado en los proyectos de Iván, hasta casi parecer modelo en las fotos que están en la Facultad de Arquitectura, lo cual me hace sentir bastante contento, no tanto por el resultado (las fotos) sino por la convivencia suscitada en esos viajes a Morelos y a la casa de Los Reyes, Coyoacán. Me dejé maquillar en la fiesta de disfraces, a pesar de sentirme ridículo, sin temor a ser ofendido, dado el grado de confianza y compañerismo que siento de todos ustedes.

Iván en otro mensaje habló de lo que para él son las tres grandes perversiones, si no mal recuerdo las palabras que enumeró fueron: la heterosexualidad, la monogamia y la democracia.
Estoy de acuerdo con las tres, aunque para mí son más perversas, aparte de la monogamia, la religión y el éxito. Para mí, estas tres ideas provocan los actos más despreciables del ser humano. Por eso, gracias a Dios, soy ateo.

Definitivamente, no tenemos mucho qué ver, entre más convivo con ella más me queda claro. Yo planeo y doy valoraciones, establezco prioridades. Ella hace, deshace, improvisa, no medita mucho antes de acometer y actúa sin reflexionar por lo que parece no haber remordimientos.

Me pidió que la acompañara con sus amigos. Asegura que le dije que si me acompañaba con los míos yo iría con los suyos. No es cierto. Sabía de la cita que tenía con sus amigos por la noche y yo ya había planeado ver a los míos aunque tenía mucha hueva de salir. Únicamente porque me entró una sensación de remordimiento al pensar en salirme de la casa y dejarla sola fue que se me ocurrió decirle si me acompañaba, fue por cortesía. No tenía intención de ir con sus amigos porque sé que hay ambientes en los que simplemente no me gusta estar, por lo que me cuesta mucho adaptarme. Sabía que sucedería con ellos.

De pronto, ya estaba montado en un auto rumbo a un cantabar (¡yo en un cantabar, a mí que me disgusta hacer y ver hacer el ridículo de esa manera, no manchen!) y para colmo escogieron ir a uno hasta San Juan de la chingada, habiendo tantos en la ciudad (como se nota que la gente encuentra cualquier pretexto para emborrachar y externar sus pulsiones) nos fuimos hasta Tepotzotlán.

Sus amigos son simpáticos, en general, buena onda. Trataron de convencerme de que bailara o los acompañara a cantar. Afortunadamente no insistieron, me hubiera portado muy desagradable de haberlo intentado.

Y heme ahí, viendo mi reloj de reojo, esperando que el tiempo se fuera volando, ya quería que acabara la jornada apenas habiendo llegado al lugar siendo las 21:30 horas, escuchando todo el cancionero sentimental de mi madre (pero sin estar ella presente) las melodías pegajosas que berreé hasta mi adolescencia y todos los éxitos de plástico para mentes pubertas del momento. Pop, gruperas, norteñas para mis pulgas. Leía las letras y la mayoría eran más espantosas que las voces de quienes exhibían más que sus pocas agraciadas voces, sus pésimos gustos. Entre cerveza y cigarros, de la angustia pasé a la incomodidad, luego a la resignación, al fastidio y finalmente al aburrimiento.

Y para colmo, sintiendo ella los efectos embriagantes de la cerveza y mostrando una disposición del tamaño del cielo a besarme, tuve que abordar el punto de por qué no le correspondía, aclarando por enésima vez el porqué de que no seamos novios. Es increíble qué tan cerca y, a la vez, tan lejos se puede estar de la gente.

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zocalodesnudos-fiesta-de-disfraces-23.jpg     Me cagan los disfraces. De párvulo me vistieron como diablo para un día de muertos en el preescolar, con una máscara que salvaba mi reputación al portar semejante atuendo ridículo (no más que los otros pobres escuincles, por cierto) pero que también me sofocaba por el calor.

Finalmente, pude tomarme una foto con una niña que me gustaba, que también vistieron de forma infernal. Y ahora, muchos años después, terminé confabulado en la organización de una fiesta de disfraces con los del grupo del Zócalo.

Realmente lo del disfraz era lo de menos, lo importante era tener un pretexto para convocar a la gente y reunirnos nuevamente, ahora que estoy tan plácido con la convivencia que se ha suscitado con los compañeros. Me dio gusto que Griselda me apoyara a organizarlo, lo hizo muy bien y aparte de quitarme una presión de las que tenía por esos días me hizo sentir muy apoyado. Lo genial fue que llegaran tantos (llegué a pensar que seríamos nuevamente un grupo muy reducido) y que ahora estuviera más balanceada la asistencia entre la gente más joven y la de mayor edad del grupo.

Realmente ese día de la fiesta había sido muy tenso. Fue angustioso saber que no se prepararía el guiso que alguien más quedó en llevar también a nombre mío. La sustitución del mismo por la compra de un pastel me pareció ridícula y ya desde ahí fue un proceso de estarme mentalizando para controlarme. Después, llegaba tarde a la casa y mientras se arreglaba me preguntó en dos ocasiones a qué hora nos iríamos, cuando desde la primera vez le respondí que no sabía. Dado que no tenía claro a qué hora volveríamos de la fiesta esa noche y que al día siguiente tenía que enviar la autobiografía y un formato latoso y tedioso de autorregistro a la terapeuta, tuve que apurarme a transcribir en un archivo de texto lo que había escrito ya en papel e ir corrigiendo la redacción al mismo tiempo.

Y entre tanto, esta mujer en sus pedos, chingándome. Así pues, de la manera más tranquila posible, le dije que si quería irse de una vez que lo hiciera entonces. Es la manera más sosegada y elegante en la que he mandado a alguien a que deje de estarme jorobando en mi vida, creo. Al salirse, me quité la lata de encima pero no el disgusto ni la presión. Todavía, a las carreras, intenté conseguir un dichoso disfraz. No vale la pena narrar el recorrido que hice en busca del susodicho objeto del deseo pero el caso es que llegué todo sudado, cansado, fastidiado y apenado al departamento donde se llevó a cabo la reunión. Arribé todo revolucionado, fuera de mí y tengo la sensación de que el resto de la noche permanecí de tal manera, como en automático pero intentando estar  con todos, hablar con ellos, para que no se sintieran disgregados, me preocupaba que se llegaran a aburrir y que no se diera el espíritu de unión entre los presentes. Creo que sí se logró con la disposición de todos, pero tengo que decir que lo noté hasta que comencé a leer los correos electrónicos que enviaron expresando sus comentarios acerca de lo acontecido.

Ver nuevamente a Érika valió mucho la pena y aunque no pude hablar con ella como hubiera deseado escucharle hablando me tranquiliza, sin contar con la paz y comunión que sentí al abrazarnos. Cuando explicó, a punto de retirarse de la reunión, que me abrazaba porque desde que me conoció le di mucha confianza y su primo agregó que reconocía que yo tenía una vibra especial desde que me conoció también, a pesar de haber sido en el velorio de su abuela, exclamé que ojalá alguien más hubiera creído en lo mismo (por supuesto, me refería a Karina), a lo cual Iván contestó que era bueno que esa persona se hubiera alejado de mí dado que no me había sabido apreciar. Quién sabe si sea así. Pero escucharlo simplemente y sentirte valorado es sumamente reconfortante.

Vivir con alguien es intercambiar experiencias pero para ello debe haber algo en común. Cuando las diferencias son más grandes que las similitudes sólo queda la coyuntura resuelta con cierto pragmatismo.

Se supone que la finalidad de tener un blog es escribir con frecuencia de lo que uno tiene por expresar. El problema es ése, que las palabras vuelvan a cobrar sentido suficiente como para tener algo que escribir y desde hace un buen rato le hallo menos sentido a hablar de mí. Lo interesante es debatir. Aún en soliloquio. Pero eso sucede con la agilidad que proporciona pensar y elaborar frases que se plantean como silogismos. Deducir, inferir… El tiempo que lleva sentarse a escribir es ya letal para mí.

Para muchas personas, el blog sirve para hablar de lo que viven a diario, algo que puede resultar de hueva si no se tiene por lo menos cierta capacidad de ironía. Aún así, hablar de lo interesante que es comprarse unos zapatos no termina por ser un tema que impulse mi creatividad. Han sucedido eventos curiosos, viajes que no habría pensado hace meses (tan solo el hecho de salir de la ciudad ya es inusual), personas nuevas conocidas, todo ello debería ser razón para dar rienda suelta a la mano y escribir.

Pero no. No pasa. Tal vez porque todo se homogeneiza asentándose en una sensación permanente de irrelevancia, de aquí no pasa nada.

Si coges, bien, si no, también.

Si sales, bien, si no, también. A final de cuentas

si existes, bien, si no, también.

Tuve que redactar una autobiografía para la psicoterapia y la hice de la manera más mecánica y rápida posible. Tardé mucho en poder elaborarla y la hice bajo presión, sabiendo que tenía que hacerla, si bien sabía que no quería escribirla. Mi gusto por la precisión hizo difícil que cumpliera con el propósito de ser lo más escueto y concreto posible, transitar por los eventos más recordados de mi vida para concluirla y así cumplir con lo requerido.

Este texto y las otras dos entradas recientes los había escrito desde el lunes 5 y apenas hoy, 17, los estoy transcribiendo y subiendo al blog, qué caray…

Finalmente, me quedé en el momento que sucedió la unión con mi exnovia (la primera vez) y no pude seguir, me sentí extenuado, hasta la madre de recordar mi vida porque voy ligando los eventos sobresalientes con las penas, problemas o dificultades que se han suscitado.
Y eso es agobiante.

Tal vez tenga un plan inconsciente de autosabotaje. Tal vez haga todo lo posible para demostrar que no puedo ser feliz. Tal vez por eso nunca estoy tranquilo, soy tan irritable (con ayuda de los demás, claro) y cambio fácilmente, pero no inexplicablemente,  de humor. Tal vez por eso soy difícil de soportar en una convivencia continua. Tal vez soy asfixiante como el aire que nos envuelve.

Y tal vez
sólo tal vez
las personas que me soportan, con las que puedo contar, aún siguen conmigo. Tal vez me aprecian. Tal vez me hago necesario para ellos. Quizá sea algo positivo, una cualidad, un atributo aislado, un momento. Quizás me quieren.

Y tal vez por eso Karina ya no está conmigo,
ni quiere saber de mí.

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Es de la sensación de salir todos los días y no tener la certeza de que has despertado

Es el hecho de creer que estás haciendo algo

Es la idea de creer que tienes que correr sin saber a dónde llegar

Es el hecho de respirar el mismo aire apagado que transita alrededor

Es escuchar el mismo ruido que para otros es constancia de alegría

Es contemplar las celebraciones que se gritan y no generan eco

Olvido

Es convivir con lo que no compartes, es el dolor constante en las espinillas, es la inquietud por el tiempo que se ha escapado y la evidencia de que no has hecho lo que has querido hacer, la carencia de palabras para hablar de algo que no sea el dolor, la falta de chispa para quitarle solemnidad a lo que uno vive, la falta de cadencia para moverse al ritmo de las olas, el peso de la jerarquía, la energía estática de la desesperanza, la falta de fe o la simple desilusión ante el futuro, el deseo de querer desprenderse de materialismo, de convenciones para entrar en las ideas propias, en la irresistible tentación de creer que puede existir la falta de gravedad, simplemente levitar, no flotar, no perder de vista el suelo pero dejarse llevar para tener mayor cercanía con las sensaciones, no preocuparse por el asfixiante tiempo, tener la oportunidad de empezar en cualquier momento a hacer lo que se debe pero el problema es que, mientras, se hace lo que se puede… ¿cuándo termina la subsistencia?

El dolor no desaparece, sólo se transforma

Sé que no debería hacerlo pero no puedo evitarlo. Me creo expectativas y creo que si yo lo puedo hacer los demás lo harán. Pero cuando pasan cosas así me cagan, me fastidian, me hacen pensar en para qué me esfuerzo en levantar las piedras. Todo pinche mundo tiene un chingo de cosas qué hacer y no se pueden dar un tiempo ni siquiera para mandar un puto correo que diga: “Sabes qué, no me interesa conocer a nadie de tu jodido grupo” o “No tengo ganas de ir a equis reunión”. Unos ya me lanzaron sus argumentos que la verdad no dejar de ser muy babosos como que el domingo es sagrado porque juegan los pumas (creo que esa es la más estúpida razón que me han dicho) o que los fines de semana no salen de sus casas porque son días para descansar (han de estar las 48 horas del sábado y domingo en un cuarto sellado con suficiente oxígeno para no necesitar salir siquiera a asomar la cabeza a la calle o deben tener artritis y por eso se cansan de estar de lunes a viernes en el trabajo).

De ahí en fuera vienen un chingo de pretextos, que si porque veo a mi novia, que veo a mi mamá, que vivo bien lejos, que tengo que estar temprano en mi casa, que no me gusta ver películas, que no me gusta lo otro, que no me gusta aquello, que no me gusta debatir, mejor deberían decir que no les gusta pensar, ¡caray!

Luego, como hoy, me pongo hasta la madre.
Para qué hacer un grupo cuya intención es reunirse y hacer amistad cuando la mitad de los integrantes son tan participativos como un tubo de drenaje, nomás dejando pasar todo.

Y no faltan los iluminados que dicen “Ah, ahora ya sé porqué hiciste el grupo” o “Lo que pasa es que no todos tenemos tu tiempo”… chingá, como si yo tampoco tuviera familia, trabajo, casa que arreglar, ropa que lavar, amigos que ver, como si no pudiera o tuviera que hacer otras cosas, pero lo demás lo supedito por tener el espacio para convivir con una serie de personas que suponía especiales a partir de encontrarnos en una experiencia tan intensa, única e irrepetible, creí que sería realmente especial y no puedo negar que varios de ellos son personas invaluables y ahora entrañables, pero con más de la mitad, como José Alfredo, me cansé de rogarles, ya estoy hasta la madre…

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Pero tengo que respirar, darle vueltas a las cosas, animarme solito y mandar mensajes al grupo que quién sabe si siquiera se darán unos jodidos minutos para leerlos o los borrarán como algunos de ellos me han dicho, les vale madre lo que escriba, ¿entonces para qué fregados están el grupo? Ni puta idea. Sus pedos han de oler a rosas que ni tiempo tienen para leer los putos correos. No mames… Pero yo de imbécil mandando mis mensajes con el fin de seguir remando a contramarea. Aquí es donde me pregunto ¿y para qué?

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