Cancaneo

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El dogging, o como se conoce en España, cancaneo, es una práctica que nació en Inglaterra no hace mucho tiempo que consiste en copular al aire libre, tanto en coches como en bosques pero siempre en lugares apartados, donde los asistentes pueden mirar, o bien participar, según los gustos de los participantes. Dado que se hace en lugares aislados y fuera de cualquier mirada extraña, algunos consideran que queda totalmente fuera de la consideración de exhibicionismo. El número de asistentes a estas reuniones suele ser elevado, rozando la orgía. El éxito de ésta práctica radica en que los asistentes no se conocen sino que se han citado por internet en un lugar concreto de su ciudad o pueblo para llevarla a cabo. Este contacto previo se hace a través de foros, exclusivamente dedicados al efecto y con total seriedad.

Se trata de una práctica sexual nacida en Gran Bretaña en la década de los 70, donde, según la escritora Jane White, se le dio este nombre porque los que peinaban parques en busca de experiencias calientes parecían pasear perros invisibles (dog, en inglés); pero otros aseguran que el término proviene del canino comportamiento de estos sátiros en sus vagabundeos nocturnos, al practicar sexo en lugares públicos.

El dogging es un eufemismo británico para referirse a tener sexo en un lugar público, o bien, mirar a otros mientras lo hacen. El escenario se sitúa en torno a parques, merenderos y estacionamientos. Generalmente se practica dentro de los coches, pero también son muy utilizadas las mesas de las áreas de descanso. Los participantes son exhibicionistas (en la medida que no les incomoda ser observados) que practican sexo consentido ante voyeuristas, los cuales pueden llegar a participar en trío o en intercambio de parejas. Los foros de internet, mensajes en celulares o correos electrónicos, son los medios para organizar y enterarse de la sesiones.

Durante muchos años, el dogging fue una parafilia de culto, practicada por un puñado de excéntricos cuyos encuentros o eran fortuitos o se organizaban mediante el intercambio de tarjetas o el boca a boca. Gracias a internet, el 60% de los parques británicos son hoy verdaderos focos de cancaneo, y la costumbre se ha extendido por Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, Italia, Irlanda, Estados Unidos, Canadá y España.

Aunque el término dogging se originó para describir a los hombres que espiaban a las parejas que tenían coito al aire libre, no ha sido hasta ahora cuando ha adquirido connotaciones de tipo organizativo. Según estudiosos de este movimiento, el 60% de parques naturales británicos se encuentran afectados por este fenómeno. Se calcula que existen 20,000 personas registradas en el Reino Unido que forman parte de estos grupos. Los participantes suelen ser parejas heterosexuales en busca de aventura, con edades comprendidas entre los 30 y los 50; mientras los voyeuristas suelen ser hombres maduros, de clase media y muchos de ellos casados.

Cómo se organizan

El primer contacto se realiza a través de foros abiertos en internet exclusivamente con este objetivo. Cuando fecha y lugar están acordados, el correo electrónico y los mensajes a través del teléfono móvil se convierten en los medios. A través de ellos se comunican cambios de última hora e incluso se intercambian fotos de personas y lugares donde se va a producir el encuentro.

Una vez localizada una reunión, siempre hay que tener en cuenta a quién se cita para asistir. Es un error mandar de forma indiscriminada un mensaje convocando a todos los conocidos. Hay que realizar una selección en función del tipo de reunión, puesto que muchas se han suspendido por exceso de público masculino y escasas parejas de doggers. También ha habido casos en que las reuniones no han coincidido con los gustos sexuales del participante (“hetero”, “homo” o “bi”), por eso es fundamental informarse del tipo de sesión para evitar sorpresas desagradables. Cuando ya se conoce a gente dentro de este ambiente es habitual intercambiar tarjetas para formalizar sucesivos encuentros de forma más íntima, sobre todo cuando ambas partes han quedado satisfechas mutuamente.

Existe otro tipo de cancaneo llamado “dogging virtual”. A través de los teléfonos móviles con cámara u otro tipo de dispositivos de similares características se hace partícipes visualmente de las sesiones a personas que físicamente no pueden estar allí. Este tipo de cancaneo, capaz de traspasar fronteras, limita la participación al voyeurismo aunque, aseguran, es igual de excitante y menos arriesgado.

Las señales del dogger

Cuando el sexo es practicado dentro de los coches, los doggers tienen sus propios códigos de señales, que determinan la forma de participación de los exhibicionistas: pasiva o activamente.

vJuegos de luces:

üEncender las luces, interiores y/o exteriores de forma intermitente: significa, básicamente, que son doggers.

üDejar la luz interna encendida: desean ser observados.

vVentanas y puertas:

üDejar entreabierta la ventana del coche: está permitido mirar e incluso tocar.

üAbrir la puerta del coche: se permite participar. También pueden ser invitados de forma verbal.

La seguridad

El cancaneo no sólo es diversión y juegos. La policía de Reino Unido señala el incremento de asaltos, violaciones, robos y chantajes como consecuencia de esta práctica sexual. Por ello, los doggers ofrecen una serie de consejos para mantener la integridad física y el anonimato después de estas reuniones. A saber:

1. Antes de llegar a una reunión se deben guardar todos los objetos de valor en un lugar seguro. Mucho mejor si no se acude con ellos a las sesiones.

2. Se debe evitar tener a disposición de gente desconocidas agendas o teléfonos donde se les pueda de alguna manera localizar.

3. De vuelta a casa, cerciorarse de no tomar la ruta directa, por si acaso algún oportunista decide seguirnos. Lo mejor es dar un rodeo.

10 reglas de oro para ser un buen dogger

1. Ir preparado para el sexo seguro. A esta práctica se le ha atribuido el aumento de enfermedades de transmisión sexual como la clamidia, VIH, sífilis y hepatitis, en zonas donde se han detectado un mayor número de doggers, además de un incremento de embarazos no deseados. Por ello, hay que acudir a estos encuentros siempre con condón. También es aconsejable el uso de toallitas húmedas, para mantener la higiene.

2. Mantenerse fuera de la vista de niños y transeúntes ajenos.

3. No bloquear la vista del vecino. Siempre tendrá prioridad el primero en llegar.

4. Limitarse a mirar hasta ser invitado. Para ello se necesita el permiso explícito verbal (o a través de las señales) de los implicados. Nunca hay que insistir en participar en algo a lo que no ha sido invitado: un no es un no.

5. La presencia cuenta. La buena presencia es muy importante para tener éxito en este tipo de reuniones.

6. Honrar el anonimato del vecino. Un dogger nunca chantajea ni compromete la intimidad de sus colegas.

7. Respetar la propiedad pública y privada. Un dogger no es un vándalo, por lo tanto hay que cuidar los parques naturales y los estacionamientos donde se produzcan los encuentros. Además, hay que limpiar todo lo que se ensucie después del encuentro: condones usados, restos de ropa o cualquier material desechable, se eliminará a las papeleras.

8. Un buen dogger respeta las leyes de tráfico tanto en carretera como en el aparcamiento. No se permiten comportamientos imprudentes con los vehículos y el estacionamiento se realizará siempre con el freno de mano puesto.

9. Todos los participantes acudirán de forma voluntaria. Es importante denunciar en los foros dogger casos en los que haya coacción para practicar el cancaneo

10. Hay que tener cuidado con las leyes de cada país. Cada país mantiene sus propias leyes en lo que se refiere a practicar el sexo al aire libre.

Lo que está por venir: el toothing

Los británicos han inventado otra nueva forma de mantener contactos sexuales. Esta práctica combina el bluetooth y el sexo casual. El escenario son lugares públicos (trenes, aeropuertos, bares…). Se comunican a través de teléfonos móviles y PDAs con conexión bluetooth. Aunque las posibilidades de encontrar a gente con esta conexión así como dispuestas al sexo casual y rápido parecen remotas, ya existen miles de toothers por trenes y aeropuertos de diferentes ciudades. Incluso existen foros y blogs sobre este tema.

Fuentes http://www.nodo50.org/tortuga/

http://www.adn.es/sexo

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