Sin sirenas

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Pues finalmente estamos de vuelta en el Defectuoso. Dado que Iván y Ariadna tuvieron oportunidad de enviar mensajes por correo electrónico al grupo para comentar algo de lo acontecido, creo conveniente hacer un recuento de lo que pasamos en estos días.

El primer incidente aconteció una vez que emprendimos el camino hacia la playa el domingo 30, adelante de Tres Marías una fumarola que se generó aproximadamente 1 kilómetro adelante de donde circulábamos nos hizo reparar en que el transito comenzó a detenerse: un auto explotó sin que hayamos sabido su causa. En Playa Paraíso en general nos fue muy bien, creo que vivimos una experiencia bastante enriquecedora y muy apacible y reconfortante, la gente que nos atendió (un señor llamado Valente “el Vale” y su familia), la playa con su oleaje, el calor rico, las estrellas en la noche, la arena que brillaba una vez que el sol se ocultaba, las hamacas bajo la enramada, el paseo por lancha en la laguna, la fogata en año nuevo, los “regalos” que nos expresamos y la función que nos ofreció Marconio (un amigo de Alejandro que también nos acompañó en la aventura) son no sólo memorables sino momentos invaluables que hicieron de este año nuevo algo totalmente diferente y placentero. Cabe mencionar que, aparte de Ariadna, Marconio, Iván, y un servidor, fueron también Caroline, Bertha, Eunice, Alejandro y Ricardo.

El día 1° esperábamos a las 6 p.m. que llegara por nosotros el lanchero al que habíamos pedido que nos recogiera para llevarnos de vuelta al hotel donde pasamos la noche el día que llegamos. Sin embargo, no llegaba, por lo que el Vale envió a su hijo mayor a buscar otra lancha para que pudiéramos movernos ya que estaba oscureciendo. Después de un rato, llegó el lanchero que había quedado de ir por nosotros originalmente y nos subimos a la lancha, a los pocos momentos de subirnos, habiendo ya oscurecido, la lancha que el hijo del Vale consiguió para nosotros nos topó de frente, aunado al exceso de velocidad con el que venía aquel lanchero, el conductor de nuestra lancha viró hacia la playa para evitar el golpe pero no pudo esquivarlo del todo, por lo que nos golpeó de lado izquierdo al tiempo que la punta de la lancha había encallado en la arena; al parecer, esta situación sumado al peso del equipaje que venía cargado en la parte donde nos golpeó la otra lancha hizo que no nos volteáramos y se amortiguará el golpe. Daniel voló de la otra lancha hacia la nuestra, golpeándose en la cabeza lo que le provocó una hemorragia que al principio se veía aparatosa; por nuestra parte, Ariadna quedó inconsciente sobre el costado de la lancha, con la cabeza de fuera, por efecto de un golpe en la región occipital de la cabeza.

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Entre Ricardo y yo la sentamos en el bote, mientras un estudiante médico que venía en otra lancha corrió a nuestro auxilio, siendo fundamental en que no se salieran las cosas de control. En cuanto pudimos nos dirigimos al muelle y sufrimos la ansiedad de esperar la llegada de la ambulancia, lo cual tardó media hora. El médico del muelle no hizo gran cosa más que revisar las condiciones de los lastimados para dar parte junto con lo que el policía anotó, mejor una turista -médica también- se acercó para darnos algunas indicaciones de ayuda en lo que llegaban los paramédicos. Imagínense llegar a un hospital en un municipio semi-abandonado de Guerrero en día feriado de Año Nuevo… Daniel se recuperó 2 horas y media después de haber llegado al hospital, mientras Ari necesitó estar algo más de 4 horas en urgencias, ya que había el riesgo de un edema o un daño cervical, lo cual finalmente fue descartado y pudo salir por su pie a la 1 de la mañana.

Después de esto, algunos incidentes nos fueron llevando a tener que quedarnos más tiempo en Guerrero, como un par de llantas descompuestas y un accidente en la carretera que la mantuvo bloqueada. Bertha tiene un golpe en la pierna, a Caroline le bajó la presión y a Eunice le dolía la espalda, a los caballeros nos pasaron dolores menores (a mí sólo me dolía la mano derecha), pero finalmente regresamos todos sanos y salvos, lo cual es realmente lo importante de todo esto.

Agradezco mucho las llamadas y/o mensajes de Griselda, Juan José, Alejandra, Maru, Rosario, Salvador, Ernesto y Jorge, fueron de mucho apoyo para nosotros una vez que pudimos volver a estar comunicados.

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