Poliamor en el cine: relaciones peligrosas

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A respuesta de un correo enviado al grupo de poliamor, en el cual comentaban la última película estrenada de Woody Allen, hice un pequeño recuento de algunas películas que recuerdo porque me han gustado, en las cuales se tratan asuntos de poliamor, aún viéndolas desde una perspectiva de triángulos amorosos = conflictos pasionales + pérdidas sentimentales. Así que, para empezar aseguro que una película de Woody Allen, sea como sea, siempre valdrá la pena. Para los que no se han enterado, Penélope Cruz está nominada a un Óscar por Vicky Cristina Barcelona (España-Estados Unidos, 2008). Particularmente, creo que la película se la lleva Scarlett Johansson pero bueno, será cuestión de óptica. Concretamente, se establece una relación poliamorosa, si bien ésta sirve en la trama como catalizadora de la pareja formada por los dos españoles (la cual, en cuanto se aleja la gringa, retorna a su autodestrucción), también creo que la relación poliamorosa funciona como un experimento para transitar hacia un estado posterior mejor, por lo que no termina siendo el poliamor un fin en sí mismo, sino sólo una prueba para los involucrados. Por lo menos esa fue la sensación con la que me dejó el tratamiento dado a esta situación dentro del contexto de la película.

Estuve pensando hace un tiempo en otras películas cuyos personajes tienen alguna situación poliamorosa (o que se puede tomar así) y noté que en las que llegué a ubicar el triángulo amoroso termina siendo una cuestión que lastima y destruye a, por lo menos, uno de los personajes. Intruso (Vicente Aranda, España, 1993) es una película en donde los dos hombres en cuestión terminan confrontados por el amor a una misma mujer, interpretada por Victoria Abril; en Los puentes de Madison (The bridges of Madison County, Clint Eastwood, Estados Unidos, 1995) Meryl Streep vive una aventura con el fotógrafo que encarna el director mismo, con quien está a punto de fugarse, aunque finalmente decide quedarse con su familia, a la que nunca deja de amar; Sólo una noche (One night stand, Mike Figgis, Estados Unidos, 1997) parte de una infidelidad fugaz entre los personajes de Wesley Snipes y de Natassja Kinski, para retomar esta relación amorosa tiempo después, cuando ella ya está casada también; en Sin embargo… es adorable (She’s so lovely, Nick Cassavetes, Estados Unidos-Francia, 1997) la protagonista, rol a cargo de Robin Wright-Penn, quien se ha casado con el personaje de John Travolta, se reencuentra con su exmarido, interpretado por Sean Penn, cuando éste sale de una institución psiquiátrica.

Curiosamente, el año pasado se estrenó en algunas salas de cine una película que casi no tiene diálogos, la película se explica a través de la música de cumbia y, aunque la trama es muy sencilla y los actores son novatos, resulta muy fresca y se va perfilando para un final poliamoroso que no termina en conflicto: Cumbia callera (René U. Villarreal, México, 2007), filmada en Monterrey. Recordé también un par de películas nacionales donde se dan casos particulares de mujeres poliamorosas: De noche vienes, Esmeralda (Jaime Humberto Hermosillo, México, 1997), donde la protagonista del título ha acumulado nada menos que 5 matrimonios, y Sexo por compasión (Laura Mañá, España-México, 2000), en la cual una mujer es abandonada por su marido debido a lo extremadamente buena que es, para hacer que su esposo vuelva decide comenzar a pecar con los hombres del pueblo a quienes no puede dejar de darles amor. Hay otra, Así (Jesús-Mario Lozano, México, 2005), también filmada en tierra regiomontana, en la cual un joven que se relaciona con una pareja accede a tener sexo con el chavo sólo para seguir siendo aceptado por la novia, de tal suerte que la chica empieza utilizándolo y se va encariñando con él a medida que la manipulación de su novio incrementa. Aquí nuevamente caemos en un triángulo con un conflicto creciente.

Parece que, aún en el cine, los asuntos poliamorosos sólo pudieran traer desdicha. Pero se entiende, en la medida que toda trama necesita un punto de conflicto que deberá ser resuelto al final y que, dentro de las convenciones, tener dos amores no se plantea como algo factible.

¿Alguien más recuerda otra película con situación poliamorosa?
Saludos

P.D. Originalmente identifiqué como una película plenamente poliamorosa a Los soñadores (The dreamers / Innocents / I sognatori, Reino Unido-Francia-Italia, 2003), del veterano Bernardo Bertolucci, definitivamente una cinta instigadora, sensual y confrontante acerca de las relaciones entre dos gemelos parisinos con un joven extranjero y de sus ideas pretendidamente revolucionarias en el entorno de una sociedad convulsa y cambiante que está desconectada de sí misma. Me fui con la finta de las escenas eróticas que hay entre los tres jóvenes, pero en realidad no se plantea una relación amorosa entre los tres, sino un juego de seducción y de espejos en el que la sexualidad es una carnada.

Un comentario sobre “Poliamor en el cine: relaciones peligrosas

    amorlibre escribió:
    15 julio 2014 en 18:12

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