El sectarismo feminista

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En primera instancia, me parece sumamente interesante la discusión de ideas que puede proporcionar un tema como el feminismo. En este caso, me reconozco en ciertas opiniones que se han vertido y he leído respecto a por qué en los recientes encuentros feministas la entrada a los hombres fue vedada -sobre todo considerando que puede ser muy relativo el concepto “hombre”, de acuerdo a la óptica que se aborde-, ya que entiendo estos cuestionamientos y los comparto, aunque pueda eomprender las consideraciones esgrimidas por las mujeres respecto a construir espacios propios, lejos del influjo del opresor. Creo que es algo relativa la situación de empoderamiento que pueden tener las mujeres, ya que muchas que se encuentran aún ceñidas al rol tradicional no han sido partícipes del discurso feminista ni se reconocerán en él, se ven muy distantes de ubicarse en un espacio de discusión de ideas como el encuentro y se sienten tan excluidas como los hombres, o bien, no representadas. Cabe pues hacer notar que en el encuentro están congregadas mujeres o representantes de organizaciones femeninas que ya han hecho suya una visión de género diferente, cuyo simple hecho influye en su emancipación.

La necesidad de liberarse de la influencia de las voces de quienes representan por su solo género el discurso opresor y de construir espacios y argumentos comunes que representen las necesidades femeninas sólo entre mujeres puede tener hacia el exterior la misma resonancia que si se hiciera una reunión de personas que carecen de piernas, en la que no hubiera presente ni una sola persona que tiene piernas, puesto que los que podemos caminar no entendemos las necesidades de quienes carecen de esas extremidades. Por tanto, lo que se propone como una manera de elevar la voz de un sector de la población para tener la representatividad merecida termina siendo el germen de una división que se arraiga más a partir de la idea de las diferencias de sexo o género, mismas que son las que se pretendería modificar, desde mi punto de vista, a partir de una reflexión individual acerca de los roles, que finalmente confluye en el entorno social.

Supongo que cualquier asunto de discriminación debiera llevar a buscar un asunto de equidad, no de relevancia o preponderancia de ninguna parte. En este caso, los opresores, así en general, los hombres, no lo somos por decisión, no todos pensamos igual, no sé si pueda existir un discurso masculino y si tiene caso buscarlo. Debemos, como hombres, mujeres, quimeras o cosas, como cada quien se etiquete, intentar construir una sociedad inclusiva. En todos los espacios.

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