Esperanza

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Fin del taller de poliamor

Hoy es el último día del taller de poliamor que hemos estado trabajando los compas del grupo Poliamor en México y su servidor por lo que quiero compartir con ustedes mi sensación tanto de tristeza porque se acaba, como de alivio -por el esfuerzo que ha implicado trabajar como hemos podido las dinámicas y los contenidos- así como la enorme satisfacción de haberme aventado a dar un taller en el que realmente no había nada escrito, del que partimos con mínimos elementos de apoyo pero con mucho entusiasmo, lo cual creo que se refleja finalmente.

Preveíamos que tendríamos asistencia fluctuante, que de los que comenzaran el taller muchos tal vez no lo concluirían, pero los que lo están haciendo me devuelven un reflejo tan fuerte y tan lleno de emoción, que sólo por uno de ellos vale el esfuerzo invertido. Este taller ha sido de un crecimiento muy fuerte para mi persona, no sólo se refuerza mi identidad poliamorosa sino que se difumina y creo que eso es muy grato, ya que es lo que he pretendido.
Dinámica celos

No fue el objetivo del taller que todos los asistentes se volvieran poliamorosos, el planteamiento siempre fue el de dar a conocer el concepto, difundirlo, dejar claro de qué se trata (y de qué no) y, a través de la reflexión de cómo hemos desarrollado nuestras relaciones amorosas hasta hoy día, poder eventualmente contar con herramientas que permitan tejer vínculos más estrechos, equitativos y sinceros.

Apenas el sábado tuve una charla con una persona que me comentó lo que entiende por poliamor a través justamente de lo que no es, por lo cual desenredarle esa madeja que se había tejido resulta mucho más complicado. Pero anoche, al terminar una reunión, escuché una plática desestimando el poliamor con elementos tan ajenos o vagos que no sentí siquiera necesidad de aclararlos. En este tiempo he podido ver, escuchar y leer todo tipo de resistencias y hasta algunas descalificaciones crueles respecto al poliamor, los más condescendientes pueden llamarle una bonita fantasía, pero tal vez anoche escuché una de las frases más inquietantes: “el poliamor acaba cuando el amor comienza”. ¡Tómala!
Esculturas grupo 1a
No creemos que el amor verdadero corresponda a vincularse afectivamente de una manera intensa con una sola persona, de tal forma que sólo el amor monógamo pueda ser estrecho y sincero, lo que percibimos es que el amor nos vincula con una o más personas, de acuerdo a ese largo etcétera de detalles que nos ligan a otra persona inexplicable e increíblemente, dependiendo de las herramientas con las que contemos y de las situaciones de vida que cada quien tenga en determinado momento. A fin de cuentas, gracias a las convenciones en las que nos desenvolvemos, ser poliamoroso sí es una decisión de vida.
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Así que seguiremos intentando construir un mundo donde se respete y se valore el acto de amar dejando al ámbito individual la posibilidad de hacerlo con una o más personas.
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Poliamorosos somos y seguimos sembrando, haciendo camino. Lento pero seguro.

Un comentario sobre “Esperanza

    Graziella escribió:
    21 septiembre 2009 en 23:31

    saludos… comparto sus comentarios… me hubiese gustado participar en su taller…por razones de trabajo no se pudo… pero comparto muchos de sus conceptos…

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