Mi experiencia poliamorosa en 2009

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El 2009 se caracterizó por ser bastante desordenado y atropellado en mi cotidianeidad, lo que en estos días quedó muy evidente, intentando organizarme aún después de las vacaciones.

Debo decir que el año pasado fue muy intenso, lo cual en realidad para mí viene desde el 2007, sólo que el año pasado fue sumamente activo y movido en las cuestiones de poliamor y, curiosamente, la actividad en Zócalo Desnudos disminuyó notoriamente respecto a los años previos, así que mi intención fue precisamente la de dejar de ser el organizador de cualquier actividad para que las propuestas surjan de otros rumbos, en otros sentidos, la neta es que esto de animar a la gente a moverse para mí siempre ha resultado muy difícil, no me caracterizo precisamente por ser el alma de las fiestas y suelo ser muy responsable y comprometido (bueno, eso creo), si me meto en algo es porque estoy convencido de ello y de que hay que generar propuestas para que haya movimiento.

En el año recién concluido sentí que había oportunidad para crear una sinergia importante para construir colectividad, me encuentro más convencido de que las posibilidades de un cambio social dependen de la conformación de una colectividad, de las consignas he sido escéptico y´de las protestas suelo ser crítico, no respaldo todas las demandas, no concuerdo con todas las rebeldías. Creo que el meollo está en la reconstrucción, en la metamorfosis, sin apostarle a los colapsos, tal vez lo de ser idealista no se me da, soy sumamente realista (para bien o para mal) y me interesa trabajar en lo que existe, con los paradigmas de las personas que apuestan a la disociación, a la inequidad. Creo en ir encontrando los puntos rotos para ir resanando, en hacerlo al lado de quienes tienen un tiempecito para ayudar a hacer la mezcla, a llenarse las manos de yeso.

En este sentido, el 2009 fue muy, muy nutritivo, la experiencia en los talleres y reuniones que tuvimos fue de un aprendizaje brutal y me hizo poder verme en otros ojos. De pronto, puedo sentir que estoy haciendo algo que tal vez a alguna persona, en algún momento de su vida, le ha ayudado a sentirse mejor. Para mí, placer y bienestar implican responsabilidad voluntaria y cuando hay coincidencia con otros es genial. Estas vivencias me ayudaron a reforzar lo que teóricamente pude tomar de las reuniones temáticas que se organizaron a fines del 2008, me parece que fue una consecuencia natural de ello y en este 2010 me gustaría que el círculo o posibilidades de los que estamos en la chambita de tallerear, organizar reuniones y escribir pueda ampliarse a otros que también quieran darse un tiempo para aportar algo en este sentido. Aún hay muchas cosas que podemos realizar, a veces nos hacen falta tiempo, ideas o formas diferentes para poder concretarlas, por ello creo en la colaboración.

Me ha dicho una persona muy querida que hablo mucho (creo que luego escribo más), no sé si eso pueda tomarse a mal, tal vez quienes no están acostumbrados a expresarse tanto no encuentren lo emocionante que es conocer al otro en una conversación, el placer de una charla en donde cada quien externa lo que siente, lo que piensa, es muy valioso para mí. Sin embargo, he tenido que aprender a quedarme callado en ocasiones, a intentar preguntar menos. A algunos no les gusta ser cuestionados.

2009 también fue el año en el que establecí noviazgos, después de 2 años sin pareja, tras un duelo extenso y doloroso. Yo, que soy de procesos lentos, me permití iniciar relaciones más con la emoción, por el impulso, intentando dejar de lado el análisis. Supongo que algo bueno de haberlo hecho así es que me ha permitido trabajar el desapego (también de pensar hasta qué punto debemos desapegarnos), sin embargo, aún no estoy seguro de que sea la forma ideal de empezar un vínculo amoroso, más si se trata de personalidades muy diferentes a lo que uno es, con dinámicas de vida no tan cercanas a lo que uno hace, dice y piensa cotidianamente.

Claro que hay gozo y dolor, a la vez, eso me parece que es parte de la misma vida, no ubico estados, situaciones o relaciones de permanente gozo o de permanente dolor, otra cosa es que decidamos concentrarnos a veces únicamente en los aspectos negativos, por ejemplo, sin darle cabida a considerar lo bueno, que en muchas ocasiones es más que lo no tan bueno, pero dejamos que nos retumbe incesantemente un punto que no nos ha gustado. Creo que dos aspectos que hay que evitar, en general, son la culpa y el sufrimiento, ambos son fáciles de alejar, desde mi apreciación, tomando decisiones congruentes con lo que pienso y evitando lastimar a los demás, lo cual requiere ponerse en los zapatos del otro, algo que puede ser complicado de hacer para muchos, que otros no tienen en mente y que algunos más simplemente no lo creen necesario.

No sé si he podido traspasar los modos tradicionales de amar, supongo que es algo en lo que no he concentrado mi mirada, para mí el punto de referencia es cuando puedo identificar situaciones que hoy día sé que antes hice y que considero fueron un error, así que intento corregir o dejar de hacerlas cuanto antes, algo que ha sido complicado porque para mí requiere mucho hablarlo con el otro, no conozco otra forma de poder estar en concordancia si no es a través de saber qué quiere el otro y así poder intentar hacer algo tomando en cuenta los dos puntos. Algo que suena muy básico, de receta, pero que en la práctica es muy complicado, más si nos aferramos a lo que queremos; hoy día, no pienso en ceder, simplemente lo puedo hacer, aunque implique sacrificar las cosas que yo quería de la relación, no lo tomo como una afrenta, como una imposición, sino como un reconocimiento para detenerme cuando los procesos de la persona amada se encuentren en otro periodo, en otra fase. Me queda claro y tengo que recordar constantemente que no todos tenemos las mismas herramientas y que algunos tenemos más presente que esto del poliamor implica dejar ciertas costumbres o dinámicas de cómo hemos vivido, tampoco es que dejemos todo, pero sin duda hay que aventarse a ser lo más flexibles que podamos y eso, lo acepto, no es cosa sencilla.

Yo no esperaba ser una relación secundaria, pues aunque entiendo el porqué de las relaciones primarias me parece que terminan siendo muy injustas para quienes se integran con alguno de la pareja original; en ese sentido, para las parejas ya formadas que ingresan al poliamor, creo que deben quedar muy claras sus expectativas y sus posibilidades para evitar que alguien sea dañado o que los vínculos se desintegren. Cambiar de ser sólo dos personas durante varios meses o años a que haya otra persona más con un pensamiento diferente, con otro estilo de vida, con otras actividades e intereses sin duda debe no ser tan fácil de asimilar pero creo que es algo que hay que tener en cuenta para cuando se presenta el tercero y que no resulte en discordia. Tampoco creo que sea lo más justo que el tercero deba acoplarse totalmente a la dinámica de la pareja primaria. En mi caso, he tenido que trabajar fuertemente para dejar las exigencias de lo que yo vislumbraba como una relación poliamorosa, los alcances, las dinámicas, los tiempos, los espacios comunes y los espacios para estar cada uno con la amada.

Ha habido dudas, confrontaciones con lo que uno quiere (identificar si estoy intentando imponerme o estoy defiendendo mis derechos, mi persona, la validez de mis deseos), quitarle la carga a la persona amada de lo que son mis expectativas, las cuales son mi responsabilidad, no son de ella, ella no está para cumplir lo que yo quiero, entonces tengo que reconocerla en sus dimensiones exactas de lo que sí es, de lo que sí quiere y lo que puede hacer. En este punto, estoy en espera de saber qué espacio ocupo yo en su mundo y de aceptar que, eventualmente, en este momento no sea una prioridad e, incluso, que tal vez no tenga ya mucho entusiasmo por mí. No lo sé, me gustaría saberlo, encontrar la forma adecuada para comunicarnos no ha sido sencillo pero trabajo mucho emocionalmente para no perder el ánimo, para no perder de vista por qué estoy con ella.

Como sea, conmigo o sin mí, eso no quita que sea una mujer valiosa y que yo le quiera. Y eso vale todas las sonrisas y todas las lágrimas del mundo, de mi mundo.

Ayer, un amigo me preguntaba si dejaría el poliamor por andar con alguien que quisiera una relación nomógama, a lo cual respondí que no, para mí queda muy claro desde que ingresé a Poliamor en México que esta es la forma más limpia de amar, no encuentro una razón para volver a sentirme o querer ver a mi pareja en exclusividad, con los condicionamientos de la monogamia. No dudo de los vínculos poliamorosos, en realidad la propuesta no tiene la culpa de que los sujetos no sepamos amar libremente.

 
Saludos fraternos😉

3 comentarios sobre “Mi experiencia poliamorosa en 2009

    ana escribió:
    19 marzo 2012 en 12:45

    Pues amigos es el termino q andaba buscando para mí.Soy capaz de amar a varias personas a la vez creo q hay mucha personas afines y me siento bien tan solo escuchandolas o estando con ellas.Por años me pregunte por yo era capaz de hacerlo sin sentirme culpable de ello y creo se puede hacer y ser feliz.

    ana escribió:
    19 marzo 2012 en 12:46

    q opinan?

      Julio César Jerez respondido:
      24 abril 2012 en 23:33

      Pues bienvenida al concepto poliamoroso, Ana. Efectivamente, la culpa no sirve para nada. Saludos.

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