Amigos cariñosos

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El día de ayer una persona muy querida aseguró que yo en alguna ocasión le declaré que lo que busco es tener “amigas cariñosas” e incluso recuerdo que ya hace un tiempo me mencionó que un par de contactos le afirmaron que yo sólo utilizo al grupo para conocer mujeres y acostarme con ellas. Si esa fuera mi intención, creo que he resultado muy poco hábil para ello.

En una de las reuniones temáticas que hicimos en el grupo Poliamor en México cerca de Copilco hace dos años, salió el tema de cuál era la diferencia del poliamor respecto a otro tipo de relaciones; así pues, mencionamos las diferencias que encontramos respecto al swinger, a las parejas abiertas, a los amigos cariñosos, a los frees y a los fajes, que son por lo menos de los que me acuerdo. De hecho, el primer tema que se abordó para las reuniones temáticas que retomamos este año fue precisamente “qué es y qué no es el poliamor”. Algo que hay que dejar claro es que no es que estemos en contra o que juzguemos las otras formas de relacionarse, pero sí las delimitamos precisamente porque los objetivos difieren por lo menos en su finalidad.

Anoche, en el chat de poliamor en el facebook, una chica compartió que ella, quien solamente se relaciona con mujeres, ha tenido alguna relación sexual con prácticamente casi todas sus amigas lo cual, si bien ha sido placentero, al final cree que le ha resultado contraproducente ya que ninguna de ellas se atreve a considerarla para una relación formal, puesto que la califican como una persona que no se compromete dado que fue fácilmente “encamable”, un prejuicio que podría parecer exclusivamente machista.

Entiendo que cuando hablamos de “amistades cariñosas” estamos considerando a personas con quienes tenemos confianza así como un grado de intimidad mayor que con el resto y con los cuales eventualmente tenemos la oportunidad de sostener relaciones sexuales, ya sea de manera ocasional o con cierta frecuencia,  que puede ser una alternativa adecuada en periodos donde las personas no tienen pareja amorosa. Creo que nadie puede decir que esta actividad esté mal, aunque pudiéramos abordar el hecho de bajo qué parámetros las personas se permiten entonces ver a sus amistades como estímulos sexuales y cuándo eso parece ya no estar permitido, igualmente podríamos decir que el hecho de tener una confianza y comunicación profundas con nuestros amigos nos debería fomentar el contacto erótico-sexual con ellos pero que nos reprimimos por la tradición moral.

Personalmente, no es mi objetivo buscar a mis amigas para canalizar mis “calenturas” y en ello he comentado que tiene que ver con que una vez que ubico a mis amigas me cuesta mucho trabajo verlas en un plan erótico, de alguna manera las veo como hermanas y seguramente por evitar el incesto es que esa posibilidad se bloquea de inmediato. En realidad, lo que me ha pasado  es que tenga de principio una relación coital con alguna chica y que después esta pueda quedar en una relación amistosa, sin actividad sexual.


Me quedé pensando por qué esa persona, con la que he externado muchas de las cosas que pienso (que tal vez en determinado momento puede ser abrumador, asumo que puedo ser bastante pesado, como un pozole a medianoche), pueda creer que soy una persona que no se compromete (claro, sé que habría primero que definir a qué nos referimos con la palabra compromiso). Tengo la impresión de que, por lo menos en este caso, entendió diferente la idea que tengo respecto al amor y a la amistad, algo que abordamos en la reunión temática de agosto, si no mal recuerdo.

Precisamente, esta charla grupal sirvió para darnos cuenta de hasta dónde estamos enredados con los conceptos de amor y amistad, ya que mientras para algunos el amor es algo universal o infinito, que abarca a la amistad, para otros la amistad no es lo mismo que el amor ya que a los amigos no se les desea pasionalmente como a los amados. Así que más que llegar a conclusiones, nos sirvió para darnos cuenta de cómo todo este merequetengue nos hace en varias ocasiones tener distinciones muy extrañas de lo que asociamos que sí es o que no es el amor, pero sobre todo para advertir que cuando empezamos relaciones que pretendemos sean erótico-afectivas, vamos directo al cortejo y damos poca oportunidad a desarrollar desde el principio a esa personas como una amistad, algo que tal vez nos haría modificar no sólo la dinámica entre las personas que se están conociendo, sino también el hecho de aferrarse a la otra persona como el símbolo de nuestra felicidad, esa dependencia que nos lleva a ejercer situaciones de control y de dominio de los que a veces no nos damos o no queremos darnos cuenta.

Así, se vuelve muy complejo modificar alguna conducta y entonces, cuando llega a haber un rompimiento, una de las personas es víctima y el otro victimario o ambos se asumen víctimas del otro, por lo que el distanciamiento y la disolución de toda relación previa parece volverse indispensable para que la persona pueda seguir su rumbo. Bajo esta postura, los caminos se separan en ese momento porque tal vez nunca supimos ver al otro como nuestro amigo, como nuestro compañero, como nuestro camarada. Si pensáramos más en la posibilidad de vernos como camaradas, antes que como amantes, posiblemente podríamos ir encontrando los modos y las formas para marchar cada uno junto con los otros, no por o para los otros.

Creo que sí hay diferencia entre vivir como personas autónomas a vivir como llaveros de otras personas pero eso es resultado de una decisión personal. Posiblemente a algunos nos haga falta reflexionarlo más.

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