Del perdón al olvido

Posted on Actualizado enn


A pesar de tratarse de una secuela de Felicidad (Happiness, Todd Solondz, Estados Unidos, 1998), no es una película que trate primordialmente de la moral tradicional de la sociedad estadounidense, aunque permanece la exposición de actitudes arquetípicas de los personajes, que los ridiculizan o los muestran en sus patéticas existencias, sino que Del perdón al olvido (Life during wartime, Todd Solondz, Estados Unidos, 2009) -cuya traducción literal sería “La vida en tiempos de guerra”- hurga en la búsqueda de una redención que no parece poder generarse en modo alguno.

El discurso del adolescente Timmy, quien se prepara para su bar mitzvah, se centra en “perdonar y olvidar” como un intento por entender lo que conlleva el cambio al que se refieren a su alrededor cuando le mencionan que, con este rito, finalmente se convertirá en un hombre.

Es lugar común mencionar, porque se asume como innegable, que la gente no cambia. Sin embargo, creo que definitivamente es necesario aprender a perdonar profunda y sinceramente aunque no sé si el olvido resulte lo invariablemente adecuado tras el perdón. Se dice que el hombre está condenado a repetir su historia pero también se habla de la importancia de preservar la memoria para reconocer nuestros errores y aprender de ellos con el propósito de no repetirlos. Esto último abre la posibilidad de que exista un cambio significativo en nuestras pautas de conducta.

A veces, damos por hecho que las personas no cambian porque hemos etiquetado que en esencia la humanidad es buena o mala, dependiendo de lo que ha sido nuestra experiencia. También porque no nos hemos dado cuenta que, de facto, constantemente mutamos, en la cotidianeidad, de un momento a otro, con el devenir.

Creemos que somos entes fijos, sin identificar el miedo que nos produce el paso del tiempo así como el bagaje de los sucesos vividos. Al no reflexionar nuestros pequeños y constantes cambios, ignoramos y no podemos creer en las transformaciones mayúsculas que podemos realizar en nosotros, de modo consciente y con mayor o menor esfuerzo, dependiendo de los factores que resulten implicados. Lo que no cambia es aquello que no queremos modificar y que pareciera ser lo que origina y/o nos produce dolor pero que nos lleva a suponer que tenemos control, que retenemos cierto poder por lo menos de nuestra vida. Tal vez para tener fe en las demás personas haga falta identificar cómo hemos ya cambiado -aún sin querer-, reflexionar nuestros yerros y nuestros aciertos, para poder decidir a dónde encaminar nuestros próximos pasos.

Escribe un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s