¡Sí al aborto!

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Hoy estoy emputadísimo por la noticia de que, al votar los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no se consiguieron los 8 votos necesarios para avalar la acción de inconstitucionalidad de la reforma al artículo 7 de la Constitución Política de Baja California, la cual establece que desde el momento en que un individuo es concebido entra bajo la protección de la ley y se le reputa como nacido para todos los efectos legales, hasta su muerte natural.

También me caga que personas y grupos hagan una lectura a su conveniencia de este hecho, ya que hoy se puede leer que alguien como el inefable Jorge Serrano Limón, de Pro Vida, comenta que “gracias a la Virgen María y a Dios” los ministros votaron a favor de la vida, algo impreciso, ya que en realidad no se votó a favor del recurso de inconstitucionalidad promovido por la Procuraduría de los Derechos Humanos y de Protección Ciudadana de Baja California, la cual 7 votaron a favor y 4 en contra, es decir, una decisión dividida con una ligera mayoría que respaldaba la inconstitucionalidad de esta reforma bajacaliforniana. Lamento en particular que una mujer, Margarita Luna Ramos, haya avalado la constitucionalidad de la interrupción legal del embarazo en el DF y ahora haya votado en un sentido contrario. De igual forma, da mucho coraje saber para dónde se moverá el ministro Jorge Pardo, quien apenas ingresó a la corte en febrero de este año.

El problema está precisamente en centrar el debate entre la cuestión de la muerte y la vida, lo cual es inexacto y mucho más relativo (ya que no todos los mexicanos tenemos la misma cosmovisión) que el punto que considero medular, el del derecho a la libre decisión de las mujeres en aquello que constituye su reino, independientemente de que Dios exista o no: su cuerpo.

Así como hay mujeres que se mueren por tener un hijo y se sienten infelices de no engendrar, debe también considerarse el hecho de aquellas que no desean serlo y que el ejercicio de la sexualidad no debe ser condenado al cumplimiento de una maternidad no deseada. Para quienes no creemos en Dios, la concepción no tiene nada que ver con deseos divinos ni con bendiciones celestiales, es un simple acto probable que, por tanto, puede ser modificable. De cualquier modo, el respeto a la libre decisión también debe considerar a quienes eventualmente decidan terminar con su vida (eutanasia) o decidan interrumpir un embarazo temprano (aborto). Quien quiera tener hijos, adelante, allá ellos, pero que no jodan a quienes no lo desean.

Por eso, me ponen fúrico estos cabrones fanáticos religiosos obtusos. Y sí, la religión también tiene la culpa de ello. Por eso, gracias a Dios, decidí ser ateo, de lo cual me siento muy orgulloso y me avergüenza que mi familia haya decidido educarme católico.

Saludos (encabronados, pero saludos).

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2 comentarios sobre “¡Sí al aborto!

    Jesus escribió:
    24 noviembre 2012 en 21:55

    Me gusto tu entrada, es dura pero esta llena de verdad. Siempre es agradable leerte.

      Julio César Jerez respondido:
      25 noviembre 2012 en 11:58

      Muchas gracias, Jesús, es un honor saber que te diste un tiempo para leer esta bitácora. ¡Muchos saludos!

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