Cinergia

Maléfica

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La segunda mitad de Joven y bonita (Jeune et jolie, Francia, 2013) de François Ozon, me hizo recordar algo: hijo que no se rebela a sus padres y les hace ver su suerte, cimbrándoles su mundo, arrebatándoles desconcierto, es alguien que no cumplió con lo único que estaba obligado a hacer en la vida.
(Más si lo haces prostituyéndote… sin necesidad, sin culpa).

Esta resulta ser una película más maliciosa (y, por tanto, disfrutable) que ese producto llamado Maléfica: Los fondos digitales del supuesto bosque son más cursis, ridículos y falsos que los de Oz, el poderoso; La Bella Durmiente es más boba que María Mercedes; los humanos son idiotas porque van a luchar contra un hada omnipotente que se los chinga bonito a pesar de que hasta ese momento su inocencia no conoce todavía el daño que pueden hacer (o sea…) y por eso confía en el escuincle con el que flirtea como si estuvieran en una prepa cualquiera; los árboles se humanizan para pelear bien cabrón y hablan otro lenguaje pero necesitan ser halagados porque si su vanidad no se complace también se encabronan; de ahí en fuera todos los demás hablan y entienden el idioma universal de Disney (no, no es el amor, es el inglés); Maléfica y el futuro rey se besan en el bosque mientras transcurre su adolescencia pero las hormonas no los hicieron fajonearse durante esos años, afortunadamente; la princesa de vuelta en el castillo es hipnotizada para ser pinchada como si fuera la niña de Juegos diabólicos; las ruecas fueron aventadas en un lugar del castillo en lugar de haberlas quemado siquiera pa’ hacer una fogatita en alguno de esos 16 inviernos que se atravesaron; la protagonista tiene un look que parece variación de Gatúbela (versión Michelle Pfeiffer) cruzada con el fauno de El laberinto del fauno; ningún humano cruzó el bosque porque Maléfica estaba, se supone, encanijada con ellos, pero el príncipe adolescente atraviesa como si fuera su patio, sin pedo alguno (el otro rey no debía estar enterado de la cólera del hada, obvio, a menos que ya tuviera la intención de deshacerse de su vástago que parece miembro de One Direction) y Maléfica puede haberse emputado un chingo pero eso no quita que su corazoncito de madre surja como el amor verdadero en una escena donde juro que clarito le vi cara de Sara García (nomás porque no lloró que si no, le ganaba a la mismita Libertad Lamarque). De las películas más ridículas que me he chutado y no le encuentro por ningún lado algo digno de tomarle en cuenta.

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Villanos favoritos

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Una muestra de cómo la maquinaria hollywoodense reduce cualquier posibilidad de ver cine (sea de entretenimiento o reflexivo), con la complicidad de los exhibidores (Alejandro Ramírez [Cinépolis, Xtreme Cinemas] y Germán Larrea [Cinemex, MMCinemas, próximamente Cinemark de México]), de los legisladores y de los órganos de gobierno encargados de su aplicación (aunque entre poderes ejecutivos y legislativos se echan la bolita), por supuesto: sábado, 6:45 p.m. Cinépolis Fórum Buenavista, 10 salas exhibiendo Mi villano favorito 2, mientras en las 4 restantes se proyecta Guerra mundial Z… De Los amantes pasajeros, la película reciente de Pedro Almodóvar, la última función en la tarde fue a las 4:10 y la siguiente era hasta las ¡11 de la noche! Lo increíble es que había una fila inmensa que salía del vestíbulo del cine para rodear el barandal del huecote que rodea a las escaleras eléctricas del centro comercial, con un chingo de papás y mamás que no sabían qué hacer con sus terribles criaturitas en su primer fin de semana oficial de vagaciones.

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Por eso hoy, en ese mismo complejo, se han programado ¡47 funciones! de Mi villano favorito 2, frente a 18 de Guerra mundial Z, 7 de la demorada precuela Monsters University -también de animación-, 4 de la comedia Los amantes pasajeros, 1 del melodrama disfrazado de ciencia ficción Después de la Tierra, 1 del estrambótico reinicio El hombre de acero y 1 de la comedia que nos parece indicar qué tipo de filmes nacionales quiere ver el público mexicano Nosotros los Nobles, mientras que no figuró en ninguna función el estreno mexicano de este fin de semana No quiero dormir sola, de Natalia Beristáin, premiada película distribuida por Canana, la empresa de Gael García Bernal y Diego Luna. ¿Cómo puede ser esto posible? ¿De qué sirven la Ley Federal de Cinematografía y la Ley de Fomento al Cine Mexicano en el Distrito Federal?

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Actualización del 8 de julio:

Copié esta queja a la página en facebook de la Comisión de Cultura de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, cuya respuesta fue la siguiente, textualmente: “Estamos concientes de la problematica que existe con la industria fílmica, es por eso que el Presidente de esta comisión en la ALDF se ha reunido varias veces con representantes de esta industria, desafortunadamente la responsabilidad de aplicar esta ley es del Gobierno de la Ciudad con el apoyo, claro, de la Secretaría de Cultura y la Secretaría de Finanzas. Y mientras no haya voluntad del Gobierno no podremos avanzar”.

No tan buen fin

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Este día pensé que podía darme el lujo de ir -para no variar- al cine a ver alguna de las películas que tengo pendientes por ver, luego de las 72 horas que estuve con la misma ropa debido al viaje que tuve que hacer a casa de mi madre para atender la cuestión de la consulta con el neurólogo, tras los resultados de una tomografía de cráneo que no vaticinan nada bueno.

Así pues, estuve tres días ausente de casa y de mi vida, de hecho. Cuando estoy con mi familia nuclear, en Naucalpan, es como si tuviera que cambiar de chip, de rollo, adaptarme a una provincia urbanizada, en un entorno miserable. Tragedias de la desigualdad social que va comiendo los espacios que deberían estar acostumbrados a la cosecha, a la preservación del ambiente, no a resolver problemas de vivienda para personas que no planearon la familia que hoy día tienen. Y que se reproducen indiscriminadamente, inconscientemente.

Por ello, luego de la calmada tensión que existe alrededor de lo que le puede estar sucediendo a mi madre, pero que aún no sabemos a ciencia cierta, volví a casa para atender la limpieza no sólo de mi persona, sino también de mi ropa (maldita costumbre de que se ensucien las prendas que llevamos puestas).

Total, que este lunes feriado gracias a una revolución que, efectivamente, nos revolvió sin dejar bien cumplidas las promesas de igualdad y justicia social que algunos de la bola sí perseguían, se me ocurrió ir al cine, a ver un par de películas de las que quiero ver (más por rigor de investigación, que porque de verdad me interesen sobremanera). Por esa razón, me dirigí a Forum Buenavista, el mega centro comercial que está justo en la estación del tren suburbano en donde tuvieron a bien abrir un Cinépolis (¡genial!) aunque con una gerencia que se ha caracterizado por ser funcional pero poco servicial (¡nefasto!).  Tenía posibilidad de ver las películas que, por el simple hecho de ser nacionales, tienen interés para mí: La vida precoz y breve de Sabina Rivas, de Luis Mandoki, así como Morelos, de Antonio Serrano; aparte, las películas distribuidas por las majors: Operación Skyfall (Skyfall), que me interesa más por el hecho de ser dirigida por Sam Mendes y contar con la actuación de Javier Bardem, que por tratarse de una cinta del agente 007, y Argo, que ha estado en festivales, a pesar de estar dirigida por Ben Affleck, del cual espero que sea mejor director que actor.

Sin embargo, al llegar a la plaza noté que había un chingo de personas, mientras más caminaba más personas parecían salir de quién sabe dónde, ya luego de caminar lo que parece un equivalente a tres cuadras de largo para llegar al fondo del mentado centro comercial, estaba seguro de que este lunes 19 es el día en que más personas congregadas ahí he visto, convocadas por el ocio y el pasmoso aburrimiento que un día de descanso adicional a los del fin de semana deben haber propiciado en las familias, las cuales alegremente hacían caso a ese pretexto fomentado por el pendejo de Felipe Calderón para alentar el consumismo a favor de los empresarios. Fue realmente espeluznante darme cuenta cómo la gente responde a comprar como sinónimo de bienestar, de crecimiento, de felicidad. Qué horror, ni a quién irle…

Seguramente como no tenían nada qué hacer en sus casas, pensaron parejas, grupos de amigos jóvenes y familias que ir al cine era una buena forma de gastar el tiempo que les restaba para aguantarse juntos, por lo que en el vestíbulo del cine había una cola larguísima que me hizo recordar las filas como en Six Flags. Como resulta que ya me desespero muchísimo como para ya ni formarme en la cola de una tortillería, mayor razón tenía para huir de semejante aglomeración humana.

Ya resignado a no ver películas, salí del centro comercial y atravesé Insurgentes para presenciar desde un puente peatonal el mar de autos que se dirigían del norte hacia el centro, algo sumamente inusual a esa hora cuando ya ha oscurecido. Animado ante tanto movimiento en la calle, me fui caminando al Sangrons para comprar la revista catorcenal que se supone colecciono… pero resulta que ya cambió la edición en venta ¡y se me volvió a pasar la fecha para comprar la edición impresa! Algo que me sucede con cierta frecuencia en los últimos años, pero que antes rara vez me pasaba, olvido las fechas, no corro a comprar en cuanto salen a la venta las revistas que aún adquiero.

Con el éxito no obtenido, aproveché que ya estaba cerca de donde me he cortado el pelo para pasar a ver si había suerte y estaba abierto, lo cual resultó cierto aunque no contaba con que habría gente siendo atendida y ya quedamos en que no me gusta esperar, por lo que me fui a buscar otro local, sin muchas opciones disponibles, así que me metí a una peluquería donde una señora, que se tardó más tiempo en arreglarme las patillas que en trasquilarme las zonas donde sí me crece el pelo (le pedí que me cortara lo menos posible del frente y de la parte superior, que es donde me ando quedando pelón, ouch).

Saliendo, como no era tan tarde, aunque en Santa María la Ribera se sentía bastante calma, que hasta parecía ser más noche, me decidí a caminar hacia Reforma, aunque no sin algo de flojera. Pasé al hotel Compostela, detrás del monumento a la Madre, el cual me hizo recordar un episodio sexual de una persona muy importante en mi vida, que hoy día ya no veo. Si las calles de la colonia San Rafael estaban poco transitadas, sobre Reforma era notoria la ausencia de gente caminando. Incluso, al pasar el semáforo que está en el cruce con Río Sena, el cual es el paso para la calle de Génova, no había nada, nadita de personas, algo que sí fue sorprendente ya que he pasado por ese punto incluso a las 4 de la madrugada entre semana y me consta haber visto a caminantes aún en esa hora en la que en la mayor parte de la ciudad no hay actividad.

Finalmente, llegué a Cinépolis Diana donde, para mi conocida mala suerte, resultó que no había en ese momento ninguna función cercana de las películas que quería ver… y tampoco había fila alguna, los chavos de las tres taquillas disponibles estaban mejor platicando entre ellos. ¡Qué diferencia!  Y sólo son unos kilómetros de distancia los que separan a Buenavista de la colonia Cuauhtémoc, pero ahí en la glorieta de la Diana Cazadora sí se respiraba un ambiente de domingo que ni parecía que apenas fueran las 8 de la noche.

No vi filme alguno, pero por lo menos caminé y disfruté la ciudad en una ronda nocturna solitaria no planeada.

Theo Angelopoulos

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:O Changos, ¡apenas este viernes me enteré que falleció Theo Angelopoulos!!! Qué tristeza, los maestros se nos van muriendo 😦

Y no sé si sea más conturbador que su fallecimiento haya sido por un accidente tan absurdo… aunque una nota periodística en la web deslice la sospecha de que el atropellamiento por parte de un policía en moto tenga relación con que la película que estaba filmando (El otro mar) habla de la crisis económica actual en Grecia y, con ello, del desmoronamiento del sueño de una Europa unificada.

Ni modo, quedó inconclusa la trilogía prevista acerca del amor y del devenir histórico respecto al siglo XX, de la que sí pudo filmar El prado en llanto (Trilogía I: To livadi pou dakryzeiThe Weeping Meadow Grecia-Francia-Italia, 2004), exhibida en México fugazmente en la Cineteca Nacional, y El polvo del tiempo (Trilogia II: I skoni tou chronouThe Dust of Time Grecia-Italia-Rusia-Alemania, 2008) sólo proyectada aquí en el Festival de Guadalajara :/

Larga vida a él a través de su obra.

-Abel Muñoz Hénonin: En “El polvo del tiempo”, Eleni y Spiros se separan al estar ella en el mundo comunista y él en el capitalista. Se trata de opciones claras; en cambio, su nieta, la otra Eleni, no tiene ninguna claridad y elige desde la desesperación. ¿Le preocupa la indefinición de las generaciones más jóvenes, desencantadas de las militancias que marcaron la segunda parte del siglo XX?

Theo Angelopoulos: Me preocupa la falta de puntos de referencia en la militancia de las generaciones jóvenes. No sé si esto se origina en la ausencia de agresividad que marcó la segunda mitad del siglo XX. Pero las rebeliones y afirmaciones de hoy o parecen muy pequeñas o parecen golpes de ciego en la niebla. No tienen una relación visionaria con el futuro. Quizá porque en nuestro mundo de hoy no pueden ver nada frente a ellos. Vivimos en un horizonte cerrado.

Entrevista completa en La Tempestad.

53ª entrega del Ariel

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Sé que para muchos cine mexicano es sinónimo de películas chafas o que incluso se le toma como si fuera un género en sí mismo, usualmente porque se tiene como referente a las cintas comerciales realizadas en inglés, haciendo esta acotación porque no todas las películas en lengua inglesa son hechas por los grandes estudios en Hollywood ni todas son gringas. Sin embargo, tomando como pretexto la entrega del Ariel que se realizará el día de hoy (opacada por los primeros partidos de vuelta de la liguilla), comparto la lista de nominados en las que marco en azul las películas a las cuales yo premiaría en cada rubro y en café las que creo que serán premiadas.

Algunas puntualizaciones que no están de más: para que se consideren a premiación largometrajes de ficción (películas con una duración de 60 minutos o más) deben haber sido exhibidas por lo menos en una función diaria con boleto pagado en alguna sala del país durante mínimo 7 días entre el 1° de enero y el 31 de diciembre del año anterior, además de que el productor debe inscribir su película en cada especialidad en la que pretende sea premiada. En el caso de los documentales, se omite el requisito de exhibición.

Este año se inscribieron muchas películas, aunque hay academias, como la brasileña, que no solicitan la inscripción ya que se considera a toda película local que haya sido estrenada durante el año anterior sin mayor trámite.

Primeramente, la lista de las que están nominadas:
Abel, de Diego Luna, 2010;
Alamar, de Pedro González Rubio, 2009;
Año bisiesto, de Michael Rowe, 2010;
El árbol olvidado, de Luis Rincón, 2009, documental en video digital;
El atentado, de Jorge Fons, 2010;
Biutiful, de Alejandro González Iñárritu, México-España, 2009;
Las buenas hierbas, de María Novaro, 2009;
Chicogrande, de Felipe Cazals, 2010;
La cuerda floja, de Nuria Ibáñez Castañeda, 2009, documental en video digital;
De día y de noche, de Alejandro Molina, 2009;
Un día menos, de Daniela Ludlow, 2010, documental en video digital;
Hidalgo (La historia jamás contada), de Antonio Serrano, México-España, 2010;
La historia en la mirada, de José Ramón Mikelajáuregui, 2010, documental de montaje;
El infierno, de Luis Estrada, 2010;
La mitad del mundo, de Jaime Ruiz Ibáñez, 2009;
Seres: Génesis, de Ángel Mario Huerta, 2010;
Somos lo que hay, de Jorge Michel Grau, 2010;
También la lluvia / Même la pluie, de Icíar Bollaín, España-México-Francia, 2010;
Vaho, de Alejandro Gerber Bicecci, 2009;
La vida loca, de Christian Poveda, Francia-España-México, 2008, documental.

La siguiente es la lista de las que no fueron nominadas:
Amor en fin / Tres piezas de amor en un fin de semana, de Salvador Aguirre Ramírez, 2009;
Brijes, de Benito Fernández, 2010, animación;
Caja negra, de Ariel Gordon, 2010;
Cefalópodo, de Rubén Ímaz Castro, 2010;
Crepúsculo rojo (El despojo), de Carlos González Morantes, 2008;
Daniel y Ana, de Michel Franco, México-España, 2009;
Desafío, de Julio Bracho, 2010;
En los pasos de Abraham, de Daniel Goldberg, 2010, documental;
¡Naco es chido! (La verdadera historia de Botellita de Jerez), de Sergio Arau, 2009;
Perpetuum mobile, de Nicolás Pereda, 2009;
Los que se quedan, de Juan Carlos Rulfo y Carlos Hagerman, 2008, documental;
Redención, de Juan Pablo Cortés y José Antonio Hernández, 2009;
Seguir siendo: Café Tacvba, de Ernesto Contreras y J.M. Cravioto, 2010, documental;
La última y nos vamos, de Eva López-Sánchez, 2008;
Blattángelus, de Araceli Santana, 2010, documental en video digital;
Cámara Casasola, de Carlos Rodrigo Montes de Oca Rojo, 2010, documental en video digital;
La carta (Sagrario, nunca has muerto), de Rafael Bonilla, 2009, documental en video digital;
Havanyork (Un diálogo entre dos mundos), de Luciano Larobina, 2009, documental en video digital;
La horda (La felicidad fuera de la cancha), de Luis Gerardo Ramos, 2008, documental en video digital;
Interno, de Andrea Borbolla, 2010, documental en video digital;
Nadie es inocente 20 años después, de Sarah Minter, 2010, documental en video digital;
Los otros californios, de César Talamantes, 2010, documental en video digital;
La pequeña semilla en el asfalto, de Pedro Daniel López, 2009, documental en video digital;
Perdida, de Viviana García Besné, México-España, 2010, documental en video digital;
Los Serdán: Secretos de una familia de héroes, de Paco Álvarez, 2010, mediometraje documental en video digital;
Shayacan, de David Michan, 2010, documental en video digital;
Tijuaneados Anónimos: Una lágrima, una sonrisa, de José Luis Figueroa y Ana Paola Rodríguez, 2009, documental en video digital;
Tin-Tan, de Francesco Taboada Tabone, 2009, documental en video digital;
El Varal, de Marta Ferrer, 2009, documental en video digital;
Visa al paraíso, de Lilian Liberman, México-España, 2010, documental en video digital;
Vuelve a la vida, de Carlos Hagerman, 2010, documental en video digital.

Aquí van los apuntes de algunas curiosidades:
De día y de noche así como Caja negra no han sido estrenadas, por lo menos, en sala alguna del Área Metropolitana de la Ciudad de México.
•La película nacional más taquillera del 2010 No eres tú, soy yo no fue inscrita para concursar en la entrega de premios de este año.
•Se declararon desiertas las nominaciones para mejor guión adaptado y para mejor película de animación, ante la falta de opciones (sólo se cuentan El atentado y Brijes respectivamente, para estas categorías).
•En el caso de los largometrajes de animación hubo falta de competencia, a pesar de que en 2010 se estrenaron otras cuatro cintas (AAA: Sin límite en el tiempo, Boogie el aceitoso, Huevos en corto! y Héroes verdaderos: Independencia), las cuales no fueron inscritas.
•Se nomina a Abel como mejor película mientras que no se considera ni a Perpetuum mobile, ganadora como mejor largometraje de la sección oficial mexicana en el festival de Guadalajara del año pasado, ni a Biutiful, que la misma Academia escogió como representante nacional para los premios Oscar; se repite la omisión de ambos títulos para sus realizadores en las nominaciones a mejor director, categoría en donde incluso no fue considerado Jorge Fons, cuya vuelta a los foros de filmación fue muy celebrada y a quien se optó por entregarle un Ariel de oro por trayectoria.
•Otras de las premiaciones en la 25ª edición del festival de Guadalajara, de películas inscritas, que se omitieron para las ternas son las de Unax Ugalde como mejor actor por Cefalópodo, María Novaro por mejor guión de Las buenas hierbas y Gerardo Barroso por mejor fotografía de Las buenas hierbas.
El Varal, ganadora como mejor largometraje documental mexicano en el festival de Morelia de 2010, tampoco fue nominada en su categoría.
•Dado que puede haber de 3 a 5 nominaciones por categoría, es curioso que para ópera prima no hayan nominado a Daniel y Ana ni a Somos lo que hay, considerando que ambas participaron en las ediciones del festival de Cannes del 2009 y del 2010 respectivamente, con buen recibimiento, mismo festival en el que participó Año bisiesto, que sí fue nominada.
Revolución, debido a su estreno sui generis realizado en forma simultánea por televisión abierta, video en demanda y en salas de cine por un único fin de semana en funciones nocturnas, no cumplió con la semana de exhibición mínima requerida para ser inscrita.
También la lluvia, coproducción con nuestro país, participa sólo en la terna para mejor película extranjera, ya que fue la escogida por la Academia española como su representante ante los premios de las otras academias (en México, se envía a una película para competir por el Oscar y a otra para competir por el Goya, que para este año fueron Biutiful y El infierno las seleccionadas respectivamente); además, no ha sido estrenada en territorio nacional.
•Por último, en esta oportunidad no se tomó en cuenta para la terna como mejor documental el último trabajo de Juan Carlos Rulfo exhibido, Los que se quedan, al cual méritos no le faltan.

Nominaciones por largometrajes de ficción (actualizadas después de la premiación):
El infierno: 13 (película, dirección, actor, coactuación masculina, coactuación femenina, guión original, fotografía, edición, sonido, diseño de arte, vestuario, maquillaje, efectos especiales); ganó 9.
Chicogrande
: 8 (película, dirección, coactuación masculina, actuación revelación, fotografía, sonido, diseño de arte, maquillaje); no ganó alguno.
Abel: 7  (película, dirección, actriz, actuación revelación, actuación revelación, guión original, edición); ganó 2.
Biutiful: 7 (actor, actriz, fotografía, edición, música original, vestuario, maquillaje); ganó 1.
Hidalgo (La historia jamás contada)
:  6 (actor, coactuación masculina, coactuación femenina, edición, música original, efectos especiales); ganó 1.
El atentado
: 5 (fotografía, diseño de arte, vestuario, maquillaje, efectos especiales); ganó 1.
La mitad del mundo
: 4 (actor, coactuación femenina, vestuario, ópera prima); no ganó alguno.
Las buenas hierbas
: 4 (actriz, coactuación femenina, diseño de arte, efectos visuales); ganó 2.
Año bisiesto
: 3 (actriz, guión original, ópera prima); ganó 2.
Alamar
:  3 (actuación revelación, sonido, ópera prima); no ganó alguno.
Somos lo que hay: 2 (música original, efectos especiales); no ganó alguno.
Vaho
: 1 (música original); no ganó.
De día y de noche: 1 (efectos visuales); no ganó.
Seres: Génesis
: 1 (efectos visuales); no ganó.
También la lluvia
: 1 (película iberoamericana); ganó 1.

Los nominados son:

Mejor película
Abel de Vehículo Abeliano
Chicogrande de Sierra Alta Films
El infierno de Bandidos Films (acerté)

Mejor dirección
Diego Luna por Abel
Felipe Cazals por Chicogrande (fallé)
Luis Estrada por El infierno

Mejor actor
Javier Bardem por Biutiful (fallé)
Damián Alcázar por El infierno
Demián Bichir por Hidalgo, la historia jamás contada
Hansel Ramírez por La mitad del mundo

Mejor actriz
Karina Gidi por Abel
Mónica del Carmen por Año bisiesto (acerté)
Maricel Álvarez por Biutiful
Úrsula Pruneda por Las buenas hierbas

Mejor coactuación masculina
Daniel Martínez por Chicogrande
Ernesto Gómez Cruz por El infierno
Joaquín Cosio por El infierno (acerté)
Juan Ignacio Aranda por Hidalgo, la historia jamás contada

Mejor coactuación femenina
María Rojo por El infierno
Carolina Politti por Hidalgo, la historia jamás contada
Luisa Huertas por La mitad del mundo
Ofelia Medina por Las buenas hierbas (acerté)

Mejor actuación revelación
Christopher Ruiz-Esparza por Abel (acerté)
Gerardo Ruiz-Esparza por Abel
Natan Machado Palombini por Alamar
Iván Rafael González por Chicogrande

Mejor guión original
Augusto Mendoza y Diego Luna por Abel
Michael Rowe y Lucía Carreras por Año bisiesto (fallé)
Luis Estada y Jaime Sampietro por El infierno

Mejor fotografía
Rodrigo Prieto por Biutiful (acerté)
Damián García por Chicogrande
Guillermo Granillo por El atentado
Damián García por El infierno

Mejor edición
Miguel Schverdfinger por Abel
Stephen Mirrione por Biutiful
Mariana Rodríguez por El infierno (acerté)
Mario Sandoval y Antonio Serrano por Hidalgo, la historia jamás contada

Mejor música original
Gustavo Santaolalla por Biutiful (fallé)
Alejandro Giacomán por Hidalgo, la historia jamás contada
Enrico Chapela por Somos lo que hay
Rodrigo Garibay y Matías Barberis por Vaho

Mejor sonido
Rodolfo Romero y Manuel Carranza por Alamar
Samuel Larson, Ernesto Gaytán y Santiago Núñez por Chicogrande
Pablo Lach, Miguel Hernández, Miguel Molina y Santiago Núñez por El infierno (acerté)
 
Mejor diseño de arte
Lorenza Manrique por Chicogrande
Sandra Cabriada, Ezra Buenrostro, Jon Solaun y Luisa Guala por El atentado (fallé)
Salvador Parra y María José Pizarro por El infierno
Lorenza Manrique por Las buenas hierbas

Mejor vestuario
Paco Delgado por Biutiful
Gilda Navarro y Adolfo Ramírez por El atentado (acerté)
Mariestela Fernández y Gabriela Fernández por El infierno
Josefina Echeverría por La mitad del mundo

Mejor maquillaje
Alessandro Bertolazzi por Biutiful
Carlos Sanchez por Chicogrande
Eduardo Gómez por El atentado (fallé)
Roberto Ortiz por El infierno

Mejores efectos visuales
Canek Kelly Guevara, René de la Rosa, Raúl Luna, Rodrigo Santoyo y Sergio García Francia por De día y de noche
Alejandro Valle por Las buenas hierbas (acerté)
Ángel Mario Huerta y Armando Guajardo por Seres: Génesis

Mejores efectos especiales
Daniel Cordero por El atentado
Alejandro Vázquez por El infierno (acerté)
Sergio Jara por Hidalgo, la historia jamás contada
Alejandro Vázquez y Efeccine Mobile por Somos lo que hay

Mejor ópera prima
Alamar de Pedro González Rubio
Año bisiesto de Michael Rowe (acerté)
La mitad del mundo de Jaime Ruiz Ibáñez

Mejor largometraje documental
El árbol olvidado de Luis Rincón
La cuerda floja de Nuria Ibáñez
La historia en la mirada de José Ramón Mikelajáuregui
La vida loca de Christian Poveda (fallé)
Un día menos de Daniela Ludlow

Mejor cortometraje de ficción
Busco empleo de Francisco Valle
El último canto del pájaro Cú de Alonso Ruiz Palacios (acerté)
La mina de oro de Jacques Bonnavent
En aguas quietas de Astrid Rondero

Mejor cortometraje documental
Casa Cuna de Alicia Segovia Juárez (fallé)
Extravíos de Adriá Campmany Buisán
Hasta la punta de los dedos de Alejandro Murillo Martínez
Río Lerma de Esteban Arrangoiz

Mejor cortometraje animado
Luna de Raúl Cárdenas y Rafael Cárdenas
Martyris de Luis Felipe Hernández
Moyana de Emiliano González
Xochimilco 1914 de Colectivo Viumasters (fallé)

Mejor película iberoamericana
El hombre de al lado de Mariano Cohn y Gastón Duprat (Argentina)
José Martí: el ojo del canario de Fernando Pérez (Cuba)
También la lluvia de Iciar Bollaín (España) (acerté)

Del perdón al olvido

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A pesar de tratarse de una secuela de Felicidad (Happiness, Todd Solondz, Estados Unidos, 1998), no es una película que trate primordialmente de la moral tradicional de la sociedad estadounidense, aunque permanece la exposición de actitudes arquetípicas de los personajes, que los ridiculizan o los muestran en sus patéticas existencias, sino que Del perdón al olvido (Life during wartime, Todd Solondz, Estados Unidos, 2009) -cuya traducción literal sería “La vida en tiempos de guerra”- hurga en la búsqueda de una redención que no parece poder generarse en modo alguno.

El discurso del adolescente Timmy, quien se prepara para su bar mitzvah, se centra en “perdonar y olvidar” como un intento por entender lo que conlleva el cambio al que se refieren a su alrededor cuando le mencionan que, con este rito, finalmente se convertirá en un hombre.

Es lugar común mencionar, porque se asume como innegable, que la gente no cambia. Sin embargo, creo que definitivamente es necesario aprender a perdonar profunda y sinceramente aunque no sé si el olvido resulte lo invariablemente adecuado tras el perdón. Se dice que el hombre está condenado a repetir su historia pero también se habla de la importancia de preservar la memoria para reconocer nuestros errores y aprender de ellos con el propósito de no repetirlos. Esto último abre la posibilidad de que exista un cambio significativo en nuestras pautas de conducta.

A veces, damos por hecho que las personas no cambian porque hemos etiquetado que en esencia la humanidad es buena o mala, dependiendo de lo que ha sido nuestra experiencia. También porque no nos hemos dado cuenta que, de facto, constantemente mutamos, en la cotidianeidad, de un momento a otro, con el devenir.

Creemos que somos entes fijos, sin identificar el miedo que nos produce el paso del tiempo así como el bagaje de los sucesos vividos. Al no reflexionar nuestros pequeños y constantes cambios, ignoramos y no podemos creer en las transformaciones mayúsculas que podemos realizar en nosotros, de modo consciente y con mayor o menor esfuerzo, dependiendo de los factores que resulten implicados. Lo que no cambia es aquello que no queremos modificar y que pareciera ser lo que origina y/o nos produce dolor pero que nos lleva a suponer que tenemos control, que retenemos cierto poder por lo menos de nuestra vida. Tal vez para tener fe en las demás personas haga falta identificar cómo hemos ya cambiado -aún sin querer-, reflexionar nuestros yerros y nuestros aciertos, para poder decidir a dónde encaminar nuestros próximos pasos.

La culpa nunca duerme

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Después del evento de teatro en el que los espectadores pudimos estar desnudos y del puente bicentenario brevísimo que nos chutamos con particular enjundia aún ando con el reacomodo tras el reciente viaje de cinco días a Guadalajara, el cual fue verdaderamente intenso, ni siquiera encuentro una palabra adecuada para nombrarlo, pero así como hubo momentos plenamente gratos también los hubo muy angustiantes.
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La experiencia de la plática que dimos en el CUCSH de la UdeG fue muy satisfactoria y nutritiva, la participación de los asistentes fue tan chida que hasta con algunos de ellos nos fuimos posteriormente a charlar en una pulcata (ya saben, con lo que me encantan las bebidas embriagantes).
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Total, que siento como si apenas ayer hubiera vuelto de tierras tapatías, es decir, ando como en una especie de túnel del tiempo cañón, me sorprende que ya pasaron más de siete días de haber retornado y como que aún no piso el suelo. Sin embargo, aún en mi vuelo terrenal, el día de ayer me lancé a ver una película al Cinépolis Diana. Fue una coincidencia presenciar cómo se colocó una alfombra roja, ya que se realizó en esa noche la premier de Año bisiesto, de Michael Rowe (México, 2010), película que impulsó para su distribución en cartelera comercial Canana, la compañía de Gael García Bernal, Diego Luna y Pablo Cruz. Ya veremos con cuántas copias sale, se han estrenado recientemente algunas películas nacionales en condiciones muy desventajosas y con prácticamente nulo apoyo publicitario pero bueno, eso ya es cuestión de otra entrada.
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El caso es que entré a ver Wall Street: El dinero nunca duerme (Wall Street: Money never sleeps, Oliver Stone, Estados Unidos, 2010), secuela de El poder y la avaricia, del mismo Stone (Wall Street, Estados Unidos, 1987), la cual ni siquiera he tenido la oportunidad de ver, por lo que antes de ver el filme original ya vi la secuela. Como sea, no hace falta ver la primera película para entender el filme que está en cartelera, en la trama dan los datos necesarios para conocer el pasado del protagonista y su pasado sólo sirve para dimensionar que antaño fue un hombre que tuvo mucho poder, quien ahora pretende de alguna forma resurgir de entre sus cenizas.
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El filme es interesante, sobre todo en su primera mitad, cuando aborda la crisis por la especulación financiera tejida alrededor del mercado bursátil hace un par de años, el mero mole de Oliver Stone, aunque particularmente en el último tercio el guión empieza a hacer agua, cuando se centra en los conflictos íntimos de los personajes para terminar con un final feliz terriblemente convencional, que resulta inverosímil. Shia Labeouf da frescura y sutileza a un joven corredor de bolsa ambicioso en tanto Josh Brolin otorga el peso histriónico con una muy consistente interpretación para hacer convincente el contrapeso dramático a Michael Douglas, quien parece no haberse enterado de que había sido contratado para actuar.
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En una de las escenas, el personaje de Labeouf y el de Carey Mulligan, que son novios, deciden separarse; en una posterior, Labeouf busca a Mulligan para entregarle una nota, ocasión que aprovecha para recordarle que la extraña y se va. Ambas escenas, de corta duración, aunque resultan nimias en el contexto del entorno financiero que pretende revelar el filme en primera instancia, fueron para mí reveladoras. Ya me había sucedido al ver Sólo un sueño (Revolutionary Road, Sam Mendes, Estados Unidos, 2008), el hecho de tener una especie de mal viaje catártico-déjà vu bastante desgarrador, como verme al espejo y reconocer los monstruos que en algún momento se desataron.
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Ayer, sentí que de pronto me terminaba de caer el veinte de qué fue lo que hice mal con mi mítica ex-relación, aunque tuvieron que pasar tres años para que pudiera comprender por qué la separación, esto implica que fue hasta ayer que vi claramente qué otras cosas pude haber hecho y cuán mal se pudo haber tomado lo que en alguna determinada situación consideré, muy erróneamente, que era lo apropiado para nuestra relación. Me dolió terriblemente darme cuenta de lo miope que fui, de lo irracional que fue suponer que una disciplina marcial era lo conveniente para que la relación se afianzara, que yo debía ser firme e inflexible para lograr que ella diera el salto que yo creía que tenía que dar. Estaba en el plan de construir la relación de pareja que yo quería, por tanto, necesitaba que ella fuera diferente a lo que era su personalidad y cercana a lo que yo quería que fuera, intenté cambiarla en lugar de no perder de vista que si estaba con ella era precisamente por lo que sí era, por lo que sí pensaba, por lo que le gustaba, con todo y yerros, que en realidad eran mínimos.
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Me convertí en un monstruo agresivo, indolente, demandante, inexpresivo, duro y soberbio, creyendo en determinado momento que ella debía demostrarme que podía revertir lo que en algún momento me manifestó (“es un infierno vivir contigo”, algo que me dolió mucho y que me dejó en un espasmo emocional, ya que me sentí devaluado por ella y creía que me tenía que hacer creer que realmente no era cierto lo que me había dicho), hacer algo para que yo desestimara que eventualmente no había cumplido un mismo acuerdo en dos ocasiones, al cabo de varios años y con diferentes personas, que no era firme en sus decisiones, que no le daba importancia a mis molestias y que no le daba peso a las situaciones adversas de sujetos que puedo pensar cuestionables. Asumí que debía ser su maestro-entrenador, algo que ella no me pidíó y que no era mi papel. Aún con los años que dejé de verla, no tuve claro la última vez todas las cualidades que en ella puedo apreciar y agradecer.
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Ciertamente, es pasado, aceptar la pérdida ha sido complicado pero más aún reconocer -siendo que me creo una persona inteligente- cuánto me equivoqué en lo que pensé y en lo que por consecuencia actué. Ahora, debo asumir que perdí a la compañera incondicional de mi cinefilia, a mi cómplice musical, a la intrépida que podía atravesar la ciudad para ir a ingeniárselas con el fin de sacar un libro de la biblitoteca que yo requería, a quien encantadoramente podía ser amiga de mis amigos y la cual incluso podía gritar animadamente un gol viendo un partido de futbol. Creo que demostré que no pude corresponder a todo eso, que no supe valorarlo.
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En estos tres años lo importante ha sido reencontrarme emocionalmente y encontrar un camino para mi redención. Creer mínimamente que, si no pude hacer oportunamente algo por mi vida, hoy día ayude  a que los demás siquiera puedan reflejarse en un espejo y evitar, si así lo consideran, tener una alternativa para replantear su vida, para expandirse emocional y fraternalmente, para liberarse.
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Por tanto, el objetivo de ZócaloDesnudos lo he centrado en crear amistad con quienes vivimos un momento tan estremecedor como resultado de la desnudez (si nos lo permitimos), en lugar de centrarlo en algún otro aspecto específico o temático -incluido el nudismo-, permitiendo que se pueda hablar de cualquier cosa y de cualquier tema, la idea es impulsar la reflexión y la argumentación como contraposición a la denostación y/o la descalificación irreflexivas y también tendiendo, de mi parte, a ir eliminando el paternalismo ideológico o conductual que distingue a los grupos, cuyos integrantes se asumen bajo una guía.
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Por ello, el empeño en elaborar también un mínimo activismo para hablar del poliamor, para proponerlo, dejarlo en la mesa y que cada quién pueda ver en sí mismo lo más que se autorreconozca de estos patrones de conducta enfermizos en los que hemos crecido, de estos parámetros contradictorios donde el amor y el odio conviven entre la cursilería, los estereotipos asumidos y el mercantilismo. Poliamor y nudismo para mí son dos aspectos hoy día de libertad personal y respeto a las otredades que son no sólo una cuestión de práctica eventual, sino todo un cambio de paradigma, algo que cuesta mucho trabajo que la gente pueda observar en su totalidad.
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Así pues, aún a estas alturas, duele reconocer cómo eché a perder lo mejor en mi vida.
…Lo que pude vivir, ya lo viví…