Miscelánea

Cuatro letras tiritando en mis pezones

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Cuatro letras tiritando nos dice esta chica… como le explico yo que el tiritar llega mucho mas allá al leer sus versos…? Con unas pocas líneas, nos sumerge hasta el punto exacto donde confluye la imaginación y el sentimiento, allí donde quisieras estar… o no haberte ido.

Cuatro letras esperando ser borradas y un verso colgando entre sus labios… Por ahora me quedo deleitándome con el susurro retumbando en mis oídos y el murmullo de placer por leer estos versos de una amiga… me atrevo a decir… de una buena amiga.

Ya lo veis, ella es Libe Li la chica de los ojos verdes que nunca te dejará indiferente ante sus palabras, ni ante sus escritos… ni ante su mirada…

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Gracias por tus “bersos” querida amiga, esa mezcla de besos versados…

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Una noche con Leonard Cohen | Un hilito de sangre

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Una noche con Leonard Cohen, texto de la columna Un hilito de sangre, transcrito de la revista Mosca, número 3, octubre de 2013.

Por Eusebio Ruvalcaba

 

Pocos hombres como yo tienen conciencia –o acaso debería precisar: valor- de lo que voy a decir, pese al juramento de verdad que tengan hecho consigo mismos o a su grado de honestidad probado en el trabajo en las relaciones amorosas, terrenos ambos que exigen cierta entrega. 

Odio a mi madre. 

Odio a mi madre, es algo que me gustaría gritar en medio de una cantina atiborrada de hijos dóciles y educados –como ésta en la que ahora mismo estoy-, de una función de cine para niños donde los mocosos sólo sueltan la mano de su mami para llevarse a la boca un puñado de palomitas o de un espectáculo por el día de las madres. ¿Alguno de ustedes se ha preguntado qué pasaría? ¿A alguno de ustedes le gustaría hacer la prueba? Primero tendría que hacerse un examen de conciencia y atisbar muy dentro de sí, aunque sea con la luz de un cerillo alumbrar ese sórdido interior y descubrir la podredumbre.

La detesto por dos razones. Porque es mi madre, la primera, y porque está viva (porque vive, sería menos brutal de decir), la segunda.

Y aquí no cabe aquello de que matamos todo lo que amamos, de que no he podido sublimar complejos o estupideces así. Si las palabras tienen algún significado es aquel que se manifiesta con su evidencia aplastante y brutal. Te dicen “entra” y entras, así de simple; te dicen “vete” y te vas, así de sencillo; te dicen “cállate” y te callas, así de fácil. Las palabras son las palabras y yo, aquí, ahora y siempre, las utilizo para lo único que sirven: para decir lo que siento y pienso.

Quién no odia a su madre, alguno de ustedes se preguntará por ahí y añadirá por lo bajo: “el tema más trillado del mundo”. Cierto, ¿pero qué ocurre cuando el hijo ha sido educado bajo las imbatibles alas del amor, cuando su madre le cantaba canciones de cuna noche tras noche, le narraba cuentos de prodigio y maravilla, le preparaba sus tortas para el recreo o le almidonaba los cuellos de las camisas, qué sucede entonces? ¿Qué habrá de acontecer en el alma de esa persona cuando en lugar de guardarle gratitud al ser que lo trajo al mundo, sólo tenga por él desprecio, repulsión que se traduzca en odio? ¿Qué tuvo que haber pasado? No sé en el caso de otras personas ni me importa; en el mío, lo tengo claro: odio a mi madre porque me dio la vida.  

Y eso es lo que estoy a punto de gritar. Quiero ver cómo se descompone la cara de todos estos pusilánimes que no ponen en tela de juicio su presencia en este universo. Porque no es cualquier cosa estar aquí. Y no me refiero a las hambrunas o a los incendios forestales, todo eso me tiene sin cuidado. En lo que estoy pensando es en la ignominia que significa ser una persona. En el deshonor, en la degradación que simboliza el desastre de estar vivos. Y estoy seguro de que estos imbéciles se volverán contra mí a golpes. Que ni siquiera pensarán en la posibilidad de que les esté hablando con la verdad. Con su verdad. Quizás una sola voz se levante y me asegure que a quien hay que odiar es al padre. Que le rebata esa apreciación. Lo cual haría de las mil maravillas. Le preguntaría: “¿qué le duele más, que insulten a su padre o que insulten a su madre?” Y cuando me respondiera que a su madre, lo acosaría brutalmente: “¿por qué, por qué?” La respuesta es una: porque nunca estamos seguros de que nuestro padre sea nuestro padre. En cambio, siempre sabemos que nuestra madre es nuestra madre. Por eso digo que ella es la culpable, la verdadera causante de nuestro sufrimiento, de nuestra estulticia, de nuestra miseria.

Mosca 3

Desconozco las consecuencias de esto que estoy a punto de hacer. Les abriré los ojos a todos estos estúpidos. Me escucharán. Por un segundo los aturdiré. Algunos fingirán que no han oído bien o que no es asunto de ellos. Pero cuando identifiquen esa palabra de cinco letras, volverán su cabeza hacia mí. Alguno me dirá que soy un mal hijo y que mi única salvación es el infierno. Otro me dirá que me calme e incluso me ofrecerá una copa. Y alguno más se me quedará mirando desconcertado. Pero sin reflexionar, sin contemplar lo que ha sido ni lo que le espera. Por supuesto que existe la posibilidad de que uno entre todos estos me desafíe a golpes o de plano se levante y me tunda a puñetazos y patadas. Todo esto es claramente posible. Y lo acepto.

Pero si hay uno solo, uno, que por un segundo odie a su madre, que luego de oírme coincida conmigo, entonces me daré por satisfecho.

No sé qué estoy esperando.

¡Una!, ¡dos!, ¡tres! ¡Escúchenme!​ 

Stalin está vivito y coleando | Un hilito de sangre

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Stalin está vivito y coleando, texto de la columna Un hilito de sangre, transcrito de la revista Mosca, número 2, septiembre de 2013.

Por Eusebio Ruvalcaba 

Todos los padres, o cuando menos el noventa y nueve por ciento, son refritos de Stalin. Sin haber escuchado su nombre, lo imitan hasta en su modo de ponerse de pie. Hay una intolerancia en la actitud paternal que les jode la vida a los hijos. Con el pretexto de que tiene que alejarlos del mal camino (ni él sabe cuál es ese camino), impone sus reglas y sus desvaríos. No hay padre que se siente a pensar si está en el camino correcto, hasta que ya es demasiado tarde. “¿En dónde di la vuelta equivocada?, se dirá apesadumbrado. Porque en primer término nunca dejó que su hijo tomara decisiones. A cualquier cosa le ponía un pero. Eso marca a un chavo. Se siente con un bozal en la boca. Con la correa de perro al cuello. En lo que parpadeas se pasa la vida. Así, en cosa de instantes ya pasaron veinte años o treinta o hasta cincuenta. Y conste que no estoy hablando de que seas gay, porque ahí las cosas se complican. Para que un progenitor entienda y admita eso, el planeta tiene que girar en sentido contrario. Aunque sea una vueltecita en U. Porque él se asume como un hombre absoluto, como la imagen más fuerte de la hombría. Y la sola idea de tener un hijo homosexual lo desquicia. Así que lo más conveniente para el chavo es permanecer enclaustrado como una ostra. Encerrado en sí mismo. Hibernar como los osos, no importa que no sea invierno. Porque el invierno lo lleva en su alma. Es el invierno que siente todos los días. Aunque la temperatura esté a treinta y cinco grados. El hijo tiene que crecer al molde del padre. Es el único modo de que éste se sienta orgulloso. Por eso, los progenitores le ponen el nombre del padre al chavo. Ahí empieza la copia fotostática. Lo más difícil para un padre es adaptarse a su hijo. Porque se le inculcó lo opuesto: a los chavos hay que aplicársela. Deben ser como el padre dispone que sean. Y no de otro modo. Por eso, los oficios se heredan. Y ahora, los vicios. Hijo de sastre, sastre. Hijo de jardinero, jardinero. Hijo de abogado, abogado. Hijo de médico, médico. Hijo de luthier (constructor de violines), luthier. ¿No los Stradivarius sumaron generaciones, como los Amati? Ciertamente, los padres les enseñan a los hijos a ganarse la vida, les ponen la mesa. Pero no basta con esto para fraguar un camino. Es mejor crearlos a la elección de ellos. Cuando menos el día de mañana que se quejen de su suerte, se les podrá decir “tú escogiste, a mí ni me metas”. Es exactamente lo que pasaba con los matrimonios arreglados de antemano. Que el chavo busca el visto bueno del papá. Es natural. Y la mayor parte de las veces tiene que pasar por encima de la madre -Stalin en mujer. Lo más triste de todo, es que el hijo reproducirá esas conductas nefastas. “Qué bien se siente ser un ojete”, se dirá en sus momentos de intimidad, cuando meta a su hijo en cintura por cualquier minucia. Entonces el mar se le hará chiquito para echarse un buche de agua. 

mosca 2

Porque el ejercicio del poder vuelve miserables a los de buenas intenciones. Ése es el principio del poder stalinista. Cada quien lo suyo, siempre y cuando me toque más. Siempre y cuando pueda herir el orgullo de alguien. Total, mi hijo va a sentir feo, pero el día de mañana me lo va a agradecer. Hay quien dice que las cosas están cambiando. Si pudieran rascar el corazón de un hombre verían la realidad. Mala onda.

¡Ay, dolor!

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They Say I am a Womanizer

Para ir acorde con los sagrados días patrios, de ¡Viva México, cabrones!, pozole, mariachis, trencitas, banderitas y bla, bla, bla… estoy escuchando pura música vernácula, las canciones rancheras que me gustan… y ustedes juzgarán si tienen algo en común.

“Ella”, con Pedro Infante:

Ella quiso quedarse cuando vio mi tristeza pero ya estaba escrito que aquella noche perdiera su amor.

“Las rejas no matan”, con Javier Solís:

¿Qué labios te cierran los ojos? Los ojos que a besos cerré, auroras que son puñaladas, las rejas no matan pero sí tu maldito querer.

“La barca de oro”, con Pedro Infante:

No volverán tus ojos a mirarme ni tus oídos escucharán mi canto, voy a aumentar los mares con mi llanto, adios, mujer, adios para siempre…

“Échame a mí la culpa”, con Javier Solís:

Sabes mejor que nadie que me fallaste, que lo que prometiste se te olvidó… y que una nube de tu memoria me borre a mí… cúbrete tú la espalda con mi dolor.

“Soy infeliz”, con Lola Beltrán:

Soy infeliz porque sé que no me quieres para qué más insistir. Vive feliz, mi bien, si el amor que tú me diste para siempre he de sentir. Vive feliz en tu mundo de ilusiones.

“Cielo rojo”, con María de Lourdes:

Solo, sin tu cariño, voy a caminando… y no sé qué hacer, ni el cielo me contesta cuando pregunto por ti, mi bien. Aunque yo sea culpable… de aquella triste separación, vuelve…

“Paloma negra”, con Lola Beltrán:

Y mi cariño con la aurora te vuelve a esperar. Ya agarraste por tu cuenta las parrandas, paloma negra… ¿dónde, dónde estarás?… Y aunque te amo con locura, ya no vuelvas… Dios, dame fuerzas, que estoy muriendo por irla a buscar.

“Cien años”, con Pedro Infante:

Te vi sin que me vieras, te hablé sin que me oyeras y toda mi amargura se ahogó dentro de mí. Me duele hasta la vida saber que me olvidaste… Y, sin embargo, sigues unida a mi existencia y si vivo cien años, cien años pienso en ti.

“Por un amor”, con Linda Ronstadt:

Pobre de mí, esta vida mejor que se acabe, no es para mí. Pobre de mí (ay, corazón), pobre de mí (no sufras más), cuánto sufre mi pecho que late tan solo por ti. Por un amor he llorado gotitas de sangre del corazón, me has dejado con el alma herida, sin compasión.

“Abrázame”, con Alejandro Fernández:

Abrázame y no me digas nada, sólo abrázame, no quiero que te vayas pero sé muy bien que tú te irás. Abrázame como si fuera ahora la primera vez, como si me quisieras hoy igual que ayer… Si tú te vas, me quedará el silencio para conversar, la sombra de tu cuerpo y la soledad serán mis compañeras… Si tú te vas, se irá contigo el tiempo y mi mejor edad, te seguiré queriendo cada día más, te esperaré a que vuelvas…

Los números de 2012

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Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 19.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 4 Film Festivals

Haz click para ver el reporte completo.

Los números de 2010

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Los duendes de estadísticas de WordPress.com han analizado el desempeño de este blog en 2010 y te presentan un resumen de alto nivel de la salud de tu blog:

Healthy blog!

El Blog-Health-o-Meter™ indica: Wow.

Números crujientes

Imagen destacada

Alrededor de 3 millones de personas visitan el Taj Mahal cada año. Este blog fue visto cerca de 25,000 veces en 2010. Si el blog fuera el Taj Mahal, se necesitarían alrededor de 3 días para visitarlo.

 

In 2010, there were 15 new posts, growing the total archive of this blog to 143 posts. Subiste 10 imágenes, ocupando un total de 384kb. Eso es alrededor de una imagen por mes.

The busiest day of the year was 20 de octubre with 225 views. The most popular post that day was Tamaños promedio del pene por país.

¿De dónde vienen?

Los sitios de referencia más populares en 2010 fueran search.conduit.com, facebook.com, mail.live.com, es.wordpress.com y mail.yahoo.com.

Algunos visitantes buscan tu blog, sobre todo por cancionero picot, tamaño promedio del miembro masculino en colombia, penes colombianos, gang bang y tamaño promedio del pene.

Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

Tamaños promedio del pene por país julio, 2007
129 comentários

2

Para mujeres: Cómo tener un orgasmo agosto, 2007
5 comentários

3

¿Qué significa “swinger”? agosto, 2007
1 comentario

4

Sexo ÷ 3 septiembre, 2007
2 comentários

5

Solo (desnudo) en el Zócalo agosto, 2007
3 comentários

Sediento

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La sed de los recuerdos tendrá lluvia de olvido

Aída Cartagena Portalatín