Poliamor

Porque el amor tiene muchas formas de desear

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Anoche un par de contactos me preguntaban respecto a cómo nos fue en el VIII Congreso Internacional de Psicología y Sexualidad Diversidades… porque el amor tiene muchas formas de desear, organizado por la CONAPEP del 7 al 10 de marzo en el hotel Emporio ubicado en Ixtapa, municipio de Zihuatanejo de Azueta, estado de Guerrero, al que fuimos invitados Diana Neri, Israel Lugo y yo como parte del Colectivo Poliamor en México, por medio de una psicóloga queretana que tenemos como contacto en la red social, para dar una ponencia vivencial y un taller acerca del poliamor.

A nosotros nos tocó participar el sábado 9, primero con la charla de 11:30 a 12:30 del día, aproximadamente, después de la participación de Roberto Guadarrama “Dos implica al menos tres: Fidelidad vs exclusividad” y antes de la de Hazel Gloria Davenport con el tema “2013: Nuevas visiones sobre la transexualidad”.

Nosotros íbamos preparados para dar una plática de dos horas, idea con la que iniciamos la charla abordando cada uno ciertos temas en específico, como solemos hacer. Yo fui el primero en hablar para luego ceder la palabra a Isra y posteriormente continuar Diana, en un intento de armar una conversación en lugar de exposiciones individuales, como lo habíamos convenido; sin embargo, fue en el momento en que Diana comenzaba su intervención cuando nos avisaron que nos restaban ¡5 minutos! para concluir la ponencia. Huy, pues todavía nos alargamos unos 20 minutos más en lo que Diana pudo concluir su participación y contestar un par de preguntas de los asistentes. Israel ya había apelado a la interlocución mientras hablaba, mientras que yo, por ser a quien estaban haciendo las señas para que concluyéramos, preferí no intervenir con el fin de no alargar el debate. Creo que, aún con la eventual confusión en cuanto al tiempo de participación, nuestra intervención resultó interesante para muchos de los asistentes (algunos de los chavos que acudieron estaban más al pendiente de sus celulares), tanto así que varios se acercaron al final para tomarse la foto con nosotros (por lo menos yo no iba preparado para ello, de haberlo previsto ¡me hubiera peinado!).


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Luego, tuvimos un receso adecuado para comer y para descansar un poco del viaje, dado que habíamos arribado un par de horas antes apenas y, por cuestiones logísticas del hotel, nos tuvieron la mayor parte del tiempo previo en la recepción esperando que nos asignaran habitación. Fue a las 5 de la tarde cuando iniciamos el taller en un salón grande, con una entrada lateral cuyas puertas, al estar vencidas, no se podían cerrar por lo que entraba la luz del día plena al igual que podíamos disfrutar de una maravillosa vista de las palmeras y del mar en el horizonte, algo poco propicio para la concentración que requiere un taller, ciertamente.

El taller fluyó maravillosamente, la participación de los chavos fue muy entusiasta, estaba programado para durar sólo dos horas, un tiempo muy breve para una actividad así, por lo que 15 minutos antes de que se cumpliera dicho plazo consultamos con los asistentes para saber si realizábamos una dinámica más para luego cerrar con las conclusiones o si querían que hiciéramos las dos dinámicas que faltaban aunque nos llevara más tiempo, a lo cual todos optaron por alargar el taller; así pues, nos extendimos hasta las 8 pm (no digo de la noche, porque aún había algo de luz del sol), las dinámicas resultaron muy reveladoras, los chavos quedaron muy contentos y en los comentarios nos expresaron cómo se llevaban un aprendizaje, con una idea muy diferente a la que se habían hecho del poliamor antes de ir al congreso. Incluso, una de las chicas, que mencionó ser oriunda de Guanajuato, dijo que después del taller se regresaba decidida a plantear el poliamor como la forma en la que quiere relacionarse en lo sucesivo, algo que no había querido proponer por el hecho de vivir en un lugar que percibe lleno de prejuicios, ¡eso fue increíble! Otra más dijo que llegó al taller convencida del poliamor pero que se iba con muchos cuestionamientos que no se había hecho y que quería trabajar para tenerlo todo más claro consigo misma. Creo que se cumplió algo que les advertimos al inicio del taller, que si todo nos salía bien, se irían con más dudas de aquellas con las que habían llegado.

En la noche había una fiesta, con el pretexto de festejar el cierre de actividades, en un antro cercano al hotel donde se llevó a cabo el congreso y habíamos pensado inicialmente en acudir, aunque luego resultó Isra el único animado en lanzarse, considerando que ni Diana ni yo somos antreros o fiesteros, pero antes de que pudiéramos decidir si íbamos o no, me quedé profundamente dormido, tanto así que ¡hasta con las chanclas puestas amanecí!

El domingo tuvimos que sufrir un rato caminando a lo largo de la playa y tomando un par de bebidas en la alberca, antes de salir corriendo para tomar el autobús de regreso, uno de dos niveles de la línea Autovías, cuyos respaldos de los asientos se pueden hacer lo suficientemente atrás como para que funcionen muy confortablemente como camas. De cualquier manera, cuando viajo de día procuro no perderme disfrutar el paisaje y en esta ocasión valió muchísimo la pena soportar el tremendo calor que sentí, por la maravilla de observar la presa Infiernillo, al cruzar a Michoacán.

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Relaciones no monógamas

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En el artículo de poliamor en Wikipedia así como en otras fuentes en la red podemos encontrar las denominaciones para las relaciones poliamorosas. Aquí las transcribo, haciendo unas cuantas precisiones en cuanto a sus posibles variaciones, sin pretender ser totalizador sino en un plan de clarificar las posibilidades de relaciones dentro del poliamor, rompiendo el molde en el que, por tradición o costumbre e imposición, hemos ubicado el amor como una cuestión entre dos personas apegadas, complementarias y codependientes.

También hay que tener en cuenta que como relaciones poliamorosas entendamos las que se establecen con honestidad (comunicación verbal, aceptación explícita de las relaciones múltiples), equidad (reconocimiento de la libertad de cada individuo, no predominio de una persona sobre las otras) y compromiso (consensar acuerdos, lealtad en lugar de fidelidad) entre todos los involucrados.

Cabe observar que las relaciones poliamorosas pueden ser lo que se ha denominado como bipolares, cuando un individuo está vinculado con otros que no sostienen una relación erótico-afectiva entre sí, o como multipolares, cuando las personas están todas relacionadas erótico-afectivamente unas con otras. Además, se ha propuesto el uso del término “pivote” para nombrar al individuo que tiene más de un vínculo amoroso.

Los siguientes modelos de relaciones propuestos pretenden básicamente mostrar las posibilidades de convivencia y están configurados a partir del número de personas involucradas así como por la forma en la que se ha acordado su interacción entre los vinculados; no implica que sean las únicas formas posibles ya que la estructura dependerá de muchas situaciones de vida particulares entre quienes se asocian además de que hay relaciones en la práctica en las que pueden mezclarse dos o más de estos arquetipos.

Primero, las relaciones libres no amorosas:

Ligues (frees). Se indica como free a una relación ocasional establecida para proporcionarse placer mutuo entre los involucrados por breve tiempo y sin procurar los lazos de amistad, por lo que no se busca que su duración se prolongue ni que se llegue a un involucramiento amoroso. Las personas pueden tener uno solo o varios frees simultáneamente.

Cogiamistad (amigos “cariñosos” / “con derechos” o cogiamigos). Se suelen asociar los términos de amigos “cariñosos” o “con derechos” a aquellas personas con las que se pueden establecer ciertas dinámicas de pareja (como pasar tiempo juntos, abrazarse, besarse y tener relaciones sexuales) en momentos donde los involucrados (o alguno de ellos) no tienen una pareja amorosa convenida y entre quienes se mantiene una relación de amistad. Usualmente, al formar una pareja amorosa alguno de los implicados, la dinámica de “derechos” entre los amigos concluye, manteniendo el lazo de amistad, aunque también se dan los casos en los que esta relación se pierde debido a alguna dificultad para manejar las emociones o los sentimientos tras el involucramiento sexual. Es más frecuente que las personas sólo sostengan una relación de amigos “con derechos” a la vez, dado que existe un afecto entre ellas; sin embargo, debido a que la concepción de amistad varía en cuanto a profundidad en el conocimiento y la vinculación entre los involucrados, hay quienes tienen más de una amistad “cariñosa” simultáneamente.

Amigoviazgo. Se utiliza el término de amigovios para nombrar a aquellas personas con quienes se establece libremente una dinámica de pareja, pero también sin haberla convenido, por lo que no se ha concretado su planteamiento ni como noviazgo convencional ni como relación abierta o poliamorosa, aunque existe la aspiración, por lo menos de una de las personas involucradas, en que esa relación se “formalice”. Suele suceder, de igual manera, que al formar una pareja amorosa alguno de los implicados, la dinámica de amigovios se interrumple y el contacto se diluye.

Luego, las relaciones múltiples no poliamorosas (o que no lo son necesariamente):

Infidelidad. La monogamia es una relación convencional en la que dos personas se vinculan bajo la idea de exclusividad afectiva y sexual, por lo que cuando uno de los miembros se involucra con alguien más (el infiel) lo hace bajo engaño, a escondidas, con el fin de no perder la relación inicial. No es relación poliamorosa porque no es honesta, ya que por lo menos una de las personas involucradas desconoce la existencia de la otra relación y, por lo tanto, no tiene posibilidad de elección.

Relación abierta. Noviazgo, concubinato o matrimonio en el que se acuerda que uno de los miembros o ambos se vinculen con otras personas sexualmente, aunque en ocasiones se permite también mantener con ellas lazos afectivos acotados. Los encuentros pueden ser con personas furtivas o con amantes fijos durante un cierto tiempo prolongado.

Las actividades sexuales grupales (entre más de dos personas) se pueden llevar a cabo sin necesidad de que los individuos participen con una pareja; sin embargo, son descritos aquí con el fin de ubicar que en ellos pueden participar en conjunto parejas con relaciones abiertas, para cumplir deseos o fantasías de manera única u ocasional. En un trío, uno o ambos integrantes de una pareja interactúan sexualmente con una tercera persona, de manera ocasional; en un gang bang (expresión que hace referencia a una pandilla que dispara, es decir, un grupo de hombres que eyaculan), una pareja heterosexual o masculina homosexual reúne a otros hombres para realizar cada uno de ellos la actividad sexual que la mujer o el hombre central desee, en el momento en que lo indique; en una orgía, los miembros de la pareja pueden tener actividad sexual con cualquiera de las personas participantes en la reunión.

Pareja cuckold. Relación en la que un hombre (cornudo) disfruta que su pareja sostenga encuentros sexuales con algún otro hombre (corneador) frente a él, durante los cuales solamente participa observando. Aunque dichos encuentros sean ocasionales, se diferencian de un trío porque una pareja cuckold procura llevarlos a cabo con cierta periodicidad. Esta actividad hace referencia a parejas heterosexuales, en las que un hombre disfruta ver que su pareja mujer es penetrada por otro, dado que el tabú social indica que las mujeres no pueden tener relaciones sexuales mas que con su pareja amorosa, mientras que a los hombres nos resulta permisible sostener encuentros con otras mujeres.

Intercambio de parejas (swinging). Parejas (concubinatos o matrimonios, dado que entre ellas buscan que sean relaciones de pareja establecidas) que se reúnen con otras para relacionarse sexualmente, ya sea que uno de los miembros se involucre con un miembro de la otra pareja (o con ambos) en presencia de la propia, (un trío); o que ambas parejas mantengan relaciones sexuales coitales en el mismo espacio pero únicamente con sus respectivas parejas, en las que puede haber intercambio exclusivamente de caricias o de sexo oral con la otra pareja (soft swap); o que copulen intercambiándose las parejas (full swap). En el entorno swinger hay parejas que permiten que algunos hombres puedan copular con sus parejas mujeres, ya sea en trío, penetrándola ambos, o solamente observando, al estilo de las parejas cuckold; al hombre que interactúa solo, ya sea porque su pareja ha decidido no participar en este tipo de encuentros o porque se encuentra sin pareja, se le llama single.

Cuando uno de los miembros de la pareja, o ambos, se relacionan sexualmente con otras personas, por lo general de forma temporal -ya sea excepcional o intermitentemente-, suelen hacerlo bajo ciertas reglas que, finalmente, son restricciones cuyo propósito es mantener la unidad de la pareja, la cual sigue siendo el eje en el que los individuos basan su concepto de amor. Por tanto, no es una relación poliamorosa porque ni siquiera se plantea que sea amorosa, ya que la interacción con las otras personas está limitado a lo sexual, y porque no es equitativa, dado que se mantiene el predominio de la pareja central.

Cabe señalar que, bajo las características mencionadas, todas las parejas swinger son relaciones abiertas, mas no todas las relaciones abiertas de pareja son swinger.

Bigamia. Se trata específicamente de la unión concertada de una persona con otras dos, ya sea por matrimonio religioso o civil, en forma simultánea. En nuestro país, como en otros, está penada legalmente, por lo que el bígamo se casa en segundas nupcias ocultándolo a su cónyuge. 

Poligamia. Es la unión religiosa y/o civil concertada de una persona con más de dos sujetos, de manera simultánea. Al igual que la bigamia, está penada en México y en otras regiones, por lo que el polígamo contrae otras nupcias con el desconocimiento de sus cónyuges.

En las relaciones bígamas y polígamas sigue habiendo, en mayor o menor medida, una prevalencia del sujeto central sobre las personas con las que está casado, por lo que se reproducen comunmente las situaciones de control y de dominio; por tanto, no son relaciones poliamorosas ya que, al permitirse el predominio de una persona sobre las otras, resulta inequitativa.

Ahora, las relaciones poliamorosas:

Relaciones jerárquicas. Una pareja en donde uno o ambos miembros se vinculan con otras personas, con quienes las posibilidades quedan supeditadas al acuerdo con la pareja original (primaria). Estas relaciones suponen una categorización de los individuos valorada a partir del tipo de compromiso, el tiempo que se convive con cada pareja, el proyecto de familia y la cohabitación, por lo que se basan en la preponderancia de los acuerdos de las dos personas de la relación nuclear a los cuales están supeditados las demás.

Este modelo conlleva una contradicción que se plantea al marcar diferencias en la interacción con cada una de las personas vinculadas puesto que se determinan grados o niveles de importancia al mantener un predominio de la pareja primordial, lo que deviene en inequidad.

De acuerdo a la importancia o al grado de vinculación con la persona pivote, a cada pareja se le nombra como relación primaria, secundaria, terciaria, etc., dependiendo el número de conexiones existentes.

Relaciones no jerárquicas. Las personas involucradas en estas relaciones tienen claro que ninguna relación posee una posición privilegiada respecto a las otras ni lo desean, por lo que nadie queda supeditado al predominio de alguna pareja. Estas relaciones evitan la categorización de los individuos basada en cualquier tipo de consideración, por lo que se sostienen en considerar la convivencia práctica simultánea de los acuerdos realizados con cada una de las personas vinculadas.

Para efectos de entender diversas maneras de conformar estas relaciones, se han utilizado palabras que pretenden esquematizar cómo funcionan estas interacciones, aunque su diversidad es tan amplia como lo son las características de cada persona:

Polifidelidad. Relaciones multipolares donde el contacto sexual y el involucramiento amoroso se restringe de común acuerdo únicamente entre los miembros específicos pertenecientes al grupo o comunidad y en las cuales, para que sea incluida una persona nueva, se requiere la aceptación de todos. Por tanto, esta relación amorosa es múltiple, pues involucra a más de dos personas, pero es también cerrada, dado que mantiene la fidelidad como la base de la interacción entre los vinculados.

Relación grupal. Conjunto multipolar de personas con diversas relaciones erótico-afectivas en donde los miembros de este grupo están vinculados entre todos. Trieja es el término que se ha utilizado para describir a la relación grupal que involucra a tres personas interrelacionadas y que se puede identificar también como triángulo en el modelo de arreglos geométricos.

Relaciones mono-poliamorosas. Relaciones bipolares donde uno de los integrantes de una relación decide por convicción ser monógamo aceptando que el otro sostenga vínculos amorosos con otra(s) persona(s).

Arreglos geométricos. Se les llama así por las formas lineales que se trazan entre los vinculados, por lo que se llegan a utilizar los nombres de los polígonos (triángulo ▲, cuadrado ◙…) y de otras figuras resultantes (V, N, W…), en los casos que aplican, para describir al número de individuos involucrados y a las conexiones con las que cada quien está unido en determinado momento. Estas formas se modifican dependiendo el número de personas con las que se establezca un nuevo vínculo o se termine el existente.

Aquí, un triángulo correspondería a una relación multipolar donde los tres se vinculan -conocida como trieja-, mientras que la figura V ilustraría una relación bipolar en donde tres sujetos están involucrados pero en la cual sólo el pivote tiene relación con las otras dos personas, quienes no están vinculadas entre sí.

Redes de relaciones conexas. Una persona establece varias relaciones afectivas, de las cuales cada una adopta diversos modos de interacción.

Familia combo. Convivencia de tres o más adultos asociados amorosamente, quienes comparten el cuidado y la educación de los hijos sin importar quiénes sean los padres biológicos. Poliginandria es el término usado cuando la familia combo está conformada por adultos hombres y mujeres.

Redes afectivas. Relaciones amorosas importantes a nivel afectivo, aunque los involucrados vivan lejos y, por lo tanto, no compartan el mismo espacio.

Tribu o clan. Grupo de personas donde las relaciones de amistad, amorosas y sexuales responden a la diversidad de vínculos existentes entre sus miembros, los cuales mantienen básicamente una identidad y cuidado comunes, viviendo o no en un mismo espacio.

Anarquía relacional. Relaciones en las que se desecha el concepto de pareja, dado que supone una carga de derechos sobre la otra persona, para identificar que cada conexión es independiente porque comunica a individuos autónomos que deciden qué tipo de compromisos quieren construir, sin diferenciar entre sus vínculos amistosos, amorosos y sexuales, ya que no importa cómo se conforma cada interacción pues no existe un número finito de posibilidades.

Publicación original: 25 de abril de 2011 (Tipos de relaciones poliamorosas).

Segunda actualización: 19 de enero de 2015

Amigos cariñosos

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El día de ayer una persona muy querida aseguró que yo en alguna ocasión le declaré que lo que busco es tener “amigas cariñosas” e incluso recuerdo que ya hace un tiempo me mencionó que un par de contactos le afirmaron que yo sólo utilizo al grupo para conocer mujeres y acostarme con ellas. Si esa fuera mi intención, creo que he resultado muy poco hábil para ello.

En una de las reuniones temáticas que hicimos en el grupo Poliamor en México cerca de Copilco hace dos años, salió el tema de cuál era la diferencia del poliamor respecto a otro tipo de relaciones; así pues, mencionamos las diferencias que encontramos respecto al swinger, a las parejas abiertas, a los amigos cariñosos, a los frees y a los fajes, que son por lo menos de los que me acuerdo. De hecho, el primer tema que se abordó para las reuniones temáticas que retomamos este año fue precisamente “qué es y qué no es el poliamor”. Algo que hay que dejar claro es que no es que estemos en contra o que juzguemos las otras formas de relacionarse, pero sí las delimitamos precisamente porque los objetivos difieren por lo menos en su finalidad.

Anoche, en el chat de poliamor en el facebook, una chica compartió que ella, quien solamente se relaciona con mujeres, ha tenido alguna relación sexual con prácticamente casi todas sus amigas lo cual, si bien ha sido placentero, al final cree que le ha resultado contraproducente ya que ninguna de ellas se atreve a considerarla para una relación formal, puesto que la califican como una persona que no se compromete dado que fue fácilmente “encamable”, un prejuicio que podría parecer exclusivamente machista.

Entiendo que cuando hablamos de “amistades cariñosas” estamos considerando a personas con quienes tenemos confianza así como un grado de intimidad mayor que con el resto y con los cuales eventualmente tenemos la oportunidad de sostener relaciones sexuales, ya sea de manera ocasional o con cierta frecuencia,  que puede ser una alternativa adecuada en periodos donde las personas no tienen pareja amorosa. Creo que nadie puede decir que esta actividad esté mal, aunque pudiéramos abordar el hecho de bajo qué parámetros las personas se permiten entonces ver a sus amistades como estímulos sexuales y cuándo eso parece ya no estar permitido, igualmente podríamos decir que el hecho de tener una confianza y comunicación profundas con nuestros amigos nos debería fomentar el contacto erótico-sexual con ellos pero que nos reprimimos por la tradición moral.

Personalmente, no es mi objetivo buscar a mis amigas para canalizar mis “calenturas” y en ello he comentado que tiene que ver con que una vez que ubico a mis amigas me cuesta mucho trabajo verlas en un plan erótico, de alguna manera las veo como hermanas y seguramente por evitar el incesto es que esa posibilidad se bloquea de inmediato. En realidad, lo que me ha pasado  es que tenga de principio una relación coital con alguna chica y que después esta pueda quedar en una relación amistosa, sin actividad sexual.


Me quedé pensando por qué esa persona, con la que he externado muchas de las cosas que pienso (que tal vez en determinado momento puede ser abrumador, asumo que puedo ser bastante pesado, como un pozole a medianoche), pueda creer que soy una persona que no se compromete (claro, sé que habría primero que definir a qué nos referimos con la palabra compromiso). Tengo la impresión de que, por lo menos en este caso, entendió diferente la idea que tengo respecto al amor y a la amistad, algo que abordamos en la reunión temática de agosto, si no mal recuerdo.

Precisamente, esta charla grupal sirvió para darnos cuenta de hasta dónde estamos enredados con los conceptos de amor y amistad, ya que mientras para algunos el amor es algo universal o infinito, que abarca a la amistad, para otros la amistad no es lo mismo que el amor ya que a los amigos no se les desea pasionalmente como a los amados. Así que más que llegar a conclusiones, nos sirvió para darnos cuenta de cómo todo este merequetengue nos hace en varias ocasiones tener distinciones muy extrañas de lo que asociamos que sí es o que no es el amor, pero sobre todo para advertir que cuando empezamos relaciones que pretendemos sean erótico-afectivas, vamos directo al cortejo y damos poca oportunidad a desarrollar desde el principio a esa personas como una amistad, algo que tal vez nos haría modificar no sólo la dinámica entre las personas que se están conociendo, sino también el hecho de aferrarse a la otra persona como el símbolo de nuestra felicidad, esa dependencia que nos lleva a ejercer situaciones de control y de dominio de los que a veces no nos damos o no queremos darnos cuenta.

Así, se vuelve muy complejo modificar alguna conducta y entonces, cuando llega a haber un rompimiento, una de las personas es víctima y el otro victimario o ambos se asumen víctimas del otro, por lo que el distanciamiento y la disolución de toda relación previa parece volverse indispensable para que la persona pueda seguir su rumbo. Bajo esta postura, los caminos se separan en ese momento porque tal vez nunca supimos ver al otro como nuestro amigo, como nuestro compañero, como nuestro camarada. Si pensáramos más en la posibilidad de vernos como camaradas, antes que como amantes, posiblemente podríamos ir encontrando los modos y las formas para marchar cada uno junto con los otros, no por o para los otros.

Creo que sí hay diferencia entre vivir como personas autónomas a vivir como llaveros de otras personas pero eso es resultado de una decisión personal. Posiblemente a algunos nos haga falta reflexionarlo más.

Comentarios de poliamor 1.3

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A veces leyendo algunas opiniones o comentarios, puedo percibir algo que me parece puede resultar frecuente, el hecho de confrontar todo lo que traemos muy arraigado porque así lo hemos aprendido y en ello hemos crecido, con la propuesta poliamorosa, la cual representa un cambio muy fuerte que, por tanto, no todos quieren o hallan cómo hacerle, así que al estar en medio de ambas se puede armar un tutti-frutti bastante extraño, en el cual se pueden leer cuestiones que reivindican libertad con otras que parecieran negarla.

Poliamor: libertad-diversidad. Para empezar, creo que es básicamente importante ubicar que el poliamor, antes que el hecho de amar a más de una persona, es un reconocimiento de la libertad de los demás y de la mía para decidir respecto a nuestros actos y, por ello, de a quiénes amamos y de cómo lo hacemos, al decidir reflexivamente nos hacemos responsables de nuestros pasos. También pareciera sencillo así pensar que a personas con situaciones y momentos de vida diferentes habrá amores e interacciones distintas, lo cual no lo hace mejor ni peor, simplemente así es, por lógica, no podemos amar a dos personas y hacer con ambas las mismas cosas, hablar de las mismas cosas aunque se hablen de los mismos temas. No se trata de homogeneizar, sino precisamente de aprender a nutrirnos de estas diferencias y construir a partir de ellas.

Reglas-deberes-sometimiento. Por lo mismo, creo que podríamos hacer un esfuerzo grande por evitar reproducir términos que pertenecen a la educación en la que nos hemos malformado para poder realmente visualizar situaciones de vida distintas, así ya no habría necesidad de volver a hablar de reglas y de que alguien se esté sometiendo. Efectivamente, hemos crecido en un mundo donde nuestras figuras de poder, llámese padres, maestros, autoridades, nos acostumbran a limitarnos y a imponernos sus criterios, de acuerdo a lo que consideran que está bien, de tal suerte que entonces “debemos” cumplirlas, llegar antes de tal hora, ir a tales compromisos, hacer tales tareas… en lugar de consensar con nosotros nuestras tareas, nuestros horarios, no se nos fomenta la autodeterminación y, en consecuencia, la responsabilidad reflexionada. El poliamor pretende precisamente que demos un paso a un lado en esta inercia a la que nos hemos acostumbrado para empezar a hacer algo diferente, ya no tener que obedecer ni tener que ser obedientes, no hay necesidad de reproducir modelos de sumisión, nadie tendría por qué ganar o perder al exponer nuestros deseos, por ello, el verbo consensar cobra relevancia ya que se trata precisamente de considerar lo que los involucrados quieren y poder llegar a los mecanismos necesarios para que estos deseos sucedan.

Comunicación-consenso-acuerdos. En una relación monógama convencional, platicar de que existe otra persona podría suscitar una frase así: “como dices que te gusta alguien más, entonces tú y yo ya no dormiremos juntos porque ya no me quieres o me quieres menos”; mientras que en una poliamorosa tal vez podría ser algo así: “ahora que sé que te gusta alguien más, reconozco que me siento triste y que me genera incertidumbre, no sé cómo lo voy a manejar pero sé que no quiero detenerte en tu derecho de amar a alguien más, así que vamos a buscar los pasos para que tú puedas estar con esa persona y para que yo pueda manejar mis emociones sin lastimarnos”. Puff, a lo mejor lo estoy poniendo muy esquemático e idílico, pero de alguna manera creo que puede ser ilustrativo de que el poliamor es un cambio en la forma de ver las cosas que se refleja en cómo actuamos y en cómo nos expresamos, por lo menos con las personas en nuestro entorno cercano.

Honestidad-equidad-compromiso. Sergio ha mencionado que, para él, el poliamor consta de tres elementos básicos que engloban a otras características: honestidad (que incluye la disposición a comunicarnos, a decir lo que sentimos, lo que nos duele, lo que queremos pero también lo que proponemos), equidad (que todos los involucrados tienen los mismos derechos y las mismas posibilidades, de acuerdo a sus necesidades y capacidades que quiera desarrollar) y compromiso (el deseo de establecer una relación continuada a largo plazo, que puede o no resultar así pero que por lo menos se plantea con esa perspectiva desde el inicio, no como algo pasajero). Así pues, la palabra compromiso es susceptible de interpretarse y hay que entender que no siempre nos referimos a lo mismo. Para mí, el compromiso refleja lo que Sergio ha mencionado y también el hecho de que soy yo de quien parte la iniciativa, la disposición y el interés por estar lo más cerca posible de la persona a la que amo, sin que esto quiera decir que ella tenga que hacer lo recíproco, que yo la ame no la obliga a tener que hacer algo para mí, si yo esperara eso mi amor seguiría siendo condicionado, tal cual nos ha enseñado el amor romántico, por tanto, hay que hacer un reconocimiento de nuestras expectativas y de que nosotros somos los únicos responsables de generarlas sin que los otros tengan que verse obligados a cumplirlas.

Codependencia-desapego. Igualmente, no comparto el hecho de considerar que el compromiso se refleje en el grado de atención o cuidados que la otra persona me provea, eso sigue reproduciendo el modelo individualista en donde valoramos a los demás a partir de lo que son capaces de hacer por nosotros; un cambio notorio es que en el poliamor seamos nosotros quienes asumamos que, al ser a nosotros mismos a quien compartimos, somos nosotros los generadores de cosas, en nosotros están las posibilidades y que el otro es un ser con intereses diferentes y algunos similares con el que podemos armar algo común a partir de los puntos de encuentro, sin olvidar que habrá puntos de desencuentro, lo cual no implica que debieran suscitar peleas. Esto es, no buscar en la pareja seguir con el papel paternal o de hijo, esta relación protector-protegido, que me parece fomenta más la codependencia. El poliamor, al proponer que nos podamos reconocer como personas libres y autónomas, nos llevaría a manejar el desapego, que no quiere decir desinterés por las personas, sino más bien el hecho de no asumirnos como extensiones del otro o necesitados del otro, de tal suerte que podamos tener proyectos de vida conjuntos pero también algunos en donde cada uno se desarrolle individualmente, de acuerdo con sus propios intereses.

Poliamor: cambio de vida-rupturas-reconstrucción personal. Ahora, aquí viene una parte muy importante, cuando se comenta que se debe aceptar a la persona con su vida que ya tiene construida y no buscar cambiarla, esto es cierto, no es el otro el que deba “cambiar” la vida de alguien, sea el nuevo amor o el de mucho tiempo, se trata en realidad de que al transitar a un proyecto de vida poliamoroso o a asumirnos poliamorosos aún sin tener pareja, necesariamente esto implica cambios muy profundos, que afectan nuestras dinámicas de vida cotidianas, nuestros pensamientos, nuestras decisiones, marcan un antes y un después y esos cambios pueden ser incluso muy bruscos y muy, muy dolorosos. Tal vez esta es una parte que poco hemos abordado y que creo que algunos no han considerado mucho, dado que a veces nos quedamos con la onda de que sólo se trata de un asunto de ligar a otra persona y ya. Si se tratara sólo de eso, no haría falta que existiera el grupo Poliamor en México, por ejemplo.
 
El abordaje de estos cambios de un sistema en el que nos ha enseñado a ser de determinada manera para girar a una perspectiva donde las relaciones, las conversaciones, los acuerdos, tienen que ser necesariamente diferentes es materia que nos ocupa porque ahí es donde radica el centro de nuestras propias revoluciones, incendiarias, explosivas y disidentes. Si no disintiéramos de esta forma en que nos hemos educado, entonces se trataría simplemente de reproducir lo que ya sabemos, estas relaciones jerárquicas, el status quo impuesto por la tradición de un esquema de felicidad ligado a un modelo único de familia (matrimonio, patrimonio, hijos, perro, casa, auto, escribe un libro, planta un árbol), por lo que tratamos de comentar las posibilidades de salirnos de este arquetipo, sea total o parcialmente, para construir interacciones diferentes, familias diferentes, involucramientos amorosos diversos. Primero hablamos de nuestros deseos y de nuestras posibilidades, al consensar establecemos los mecanismos adecuados para los involucrados y las responsabilidades que cada quien asumiera por convicción, no por lo que se asume que es parte de lo que se tiene que cumplir.

Cohabitar-vivir separados. Entiendo que particularmente para las parejas que han ya convenido un matrimonio resulte aún más complejo identificar cómo generar circunstancias diferentes, con otros parámetros, para no tener que ver como mayor o menor importancia que haya alguien con quien compartes cotidianeidad a que haya otra persona con la que compartes momentos. Podemos reconocer que no todas las relaciones al iniciar implica que los involucrados comiencen a cohabitar juntos ya que hay relaciones en las que transcurre mucho tiempo para que esto suceda; igualmente, iniciar una segunda relación no obliga a que el nuevo tenga que vivir con la pareja establecida como tampoco indicaría que tuvieran que vivir los tres por separado, simplemente hay que dar oportunidad a que cada relación se desarrolle a su propio ritmo y con sus propios procesos. Algo complejo, pero que podemos ir visualizando, seguramente.

¿Hacia dónde queremos transitar?

Respuesta a mis comentarios de poliamor 1.2

Cita Posted on Actualizado enn

saludos a todos. muy interesante que se pone esto. espero que de pie a que algunos mas se animen también a participar. ya que creo que son temas nodales en esto.

me perece por demás interesante lo que comenta Julio. creo que además será mas enriquecedor el poder tratar estos puntos por aquí ya que somos muchisimos que no podemos asistir a las reuniones. ademas podrá quedar como una especie de archivo.

yo en lo personal. no comparto la idea de que “el hecho de que existan relaciones primarias y secundarias, es una forma en la que parejas que están empezando sus procesos o que quieren preservar un área en donde se “proteja” a la pareja original” ya que creo que eso mas bien se refiere como lo dije antes a el nivel de compromiso. no puedo yo exigir mas de lo que doy. no puedo yo dar ni exigir lo mismo a una persona con quien tengo una relación en la que la visito una vez al mes que a una relación donde cohabitamos juntos. como lo dije anteriormente cada relación requiere de compromiso de nuestra parte. en lo personal no me veo en una relación sin compromisos, ya que eso para mi seria mas bien sw, u otras cosas. lo que yo he leído y me ha atraído de el poliamor es precisamente que el poliamor habla de relaciones en donde existe un compromiso, y cuidado mutuo. pienso que es ahí donde esta la linea entre amor libre, poliamor y otras cosas. no pienso que sea tanto en proteger a parejas nuevas. por que cuando hay compromiso y amor de todos los involucrados de que tienes que proteger? y es ahí donde precisamente no veo equidad. no es lo mismo una pareja donde tienen compromisos, cuidados, deberes para consigo e incluso deberes en conjunto cuando por ejemplo existen hijos. que cuando no hay nada. claro que no hay equidad como bien lo menciona Julio.


alguna vez hablaba con mi esposa sobre eso de la equidad le decía no podrá ser igual. la relación que te da cuidados, cuando te enfermas, cocina, lava, provee las necesidades, entre otras cosas a quien solo llega a sacarte a pasear. ahí una diferencia muy conocida por todos( la amante y la esposa ) y es solo un ejemplo que todos conocemos aplica de la misma forma con el amante y el esposo. no hay equidad claro que es mas difícil la convivencia con quien tienes responsabilidades y viceversa a con quien no las tienes. no es lo mismo jamas. es por eso lo atractivo de el poliamor como menciona Julio el poliamor busca relaciones plurales, comprometidas, y horizontales
a menos es mi percepción.

por otro lado  comparto la idea de Julio “nadie es responsable de aparecer en determinado momento en la vida de alguien” como poder culpar a alguien por aparecer? a menos a mi no me gustaría que me culparan por eso. pienso que  hay también habría que conocer otros puntos de vista. yo no puedo culpar a una persona por aparecer en mi vida pero tampoco creo que esa persona pueda culparme a mi por tener una vida diferente a la que ella espera, es decir yo tengo 2 pequeños, estoy abierto a la posibilidad de que alguien aparezca en mi vida pero creo que si alguien aparece y realmente me quiere lo hará como soy. finalmente así fue como me conoció. no creo que esta nueva persona debiera llegar a cambiar mi vida para que se ajuste a sus necesidades. cuando menos no, si no lo deseo yo de esa forma. y no creo que en dado caso esta persona se tuviera que sentir mal. o en juzgado donde se le apruebe o desapruebe puesto que también yo podría sentirme de esta forma. si ella no me acepta como soy, con lo que tengo y quiere cambiar mi vida a sus intereses. tampoco soy de la idea de que las relaciones poliamorosas tengan que terminar. pienso que eso es como dejarnos llevar por lo que muestran en el cine. ya que pocas peliculas de poliamor terminan con final bonito. pienso que es posible y de hecho me alegre de que existe una relación duradera de 3 documentada. creo que si se quiere una relación poliamorosa o no. puede durar hasta que la muerte los separe. cuando menos yo quisiera intentarlo.

por otro lado creo que hablar de reglas y acuerdos es algo muy diferente, creo que los acuerdos siempre son necesarios. imagino que si supongo que mi pareja no opino y se esta sometiendo a una idea podre llamarle reglas. como cuando la suegra decía la traes a las 10:00 eso es una regla esta impuesta pero si mi pareja hace algún acuerdo creo que como tal por respeto a mi pareja yo debo respetarlo. creo que la comunicación es importante, no puedo pretender entrar en la vida de alguien suponiendo que quiere y piensa y espera lo mismo que yo.  ese famoso te aclimatas o te aclichingas creo refleja desacuerdos ya que pienso que en insisto con mi idea en el poliamor serán siempre necesarios los acuerdos. de otra forma si no se aclichinga uno se aclichinga otro. bueno esa es mi idea.

obviamente cada quien hablara desde su situación. sin embargo yo he visto que aveces el poliamor es muy distinto en algunos casos. lo cual me ha llamado la atención puesto que creo que si las personas realmente amamos, nos comprometemos con nuestra o nuestra pareja podremos ponernos en su lugar y entender que antes de nosotros también tenían vida, no puedo pretender un cambio total de vida creo que si se piensa desde el punto de vista que todos los demas se ajusten a mi. no ayuda a una buena convivencia. es mi idea que por eso si mi relación es secundaria por tanto tengo menos compromisos y aspiraciones con mi pareja tal vez me sea mas sencillo adaptarme un poco. al fin dice el dicho “quien quiere a la gallina quiere a los pollo” creo que si yo encontrara una pareja con hijos y otra relación no podría pedirle a ella se ajuste a mi vida. pero puedo intentar facilitarle el camino para que nos sea mas fácil compartir. y en mi idea eso no me implica seguir reglas o estar en un papel inferior. si no solamente aceptar a mi pareja como es. respetarla y esperar lo que puedo dar. creo que en ese tipo de situaciones es muy diferente la visión de unos y otros pero creo que se puede siempre que realmente allá amor comprender y apoyar a la pareja en vez de creer que piensa quiere y opina lo que nosotros. dicen cada quien habla de como le fue en la feria.
y yo creo que es verdad y por eso el diferente pensar. pero yo con una relación primaria insisto primaria no por que no pueda amar a nadie mas si no por que tengo un hogar, un compromiso, 2 chamacos, no puedo dar lo mismo de todo a una persona con quien no comparto hogar e hijos. y eso no creo que no me haga poliamoroso. por que de ser así conozco varias historias ejemplares de vida poliamorosa que no lo serian y tienen relaciones primarias y secundarias.

espero que esto se preste para un buen debate en donde no se pretendan consensos necesarios ya que creo que según la condición de cada quien será dificil llegar a consensos de esta naturaleza. pero si podemos retroalimentarnos, ver el otro lado de las partes de cada poliamoroso que  no conocemos. espero mas participaciones anímense!!!!!! al fin no mordemos,  y cuando menos a mi me encantaría leerles.

les envío un abrazo a todos

Comentarios de poliamor 1.2

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Guau, está genial la respuesta anterior, creo que da pauta para abordar varios puntos, que no es que no los hayamos tratado pero que tal vez se diluyen de pronto entre toda las cosas que hemos escrito en este espacio y que hemos incluso abordado en las reuniones, en las que sabemos que no todos han podido participar o estar en todas.

El hecho de que existan relaciones primarias y secundarias es una forma en la que parejas que están empezando sus procesos o que quieren preservar un área en donde se “proteja” a la pareja original puede funcionarles. Desde el principio he creído que estas relaciones parecen un tanto contradictorias, ya que el simple hecho de que haya quienes se vean como “primarios” y alguien que sea “secundario” ya da un orden de predominio y superioridad que, desde mi perspectiva, no favorece la equidad entre los involucrados, sino que marca pautas de conducta ya determinadas por las formas de amor en las que hemos crecido. Por ejemplo, me da la impresión que las parejas primarias protegen su relación porque se considera que la pareja original ha hecho los suficientes méritos para obtener o merecer el amor de la otra persona y que lleva ya un tiempo ejerciendo cariño, cuidado y eventualmente algún proyecto de vida. Lo cual no está mal, aquí el punto es que definitivamente cualquier persona que inicie una relación posteriormente pareciera ser culpable de llegar después que la persona que tuvo simplemente la circunstancia de haber coincidido en un momento de vida anterior.

Así, nadie es responsable de aparecer en determinado momento en la vida de alguien, sea antes o después, definitivamente cada relación necesita su periodo de tiempo para nacer y desarrollarse, algunas relaciones serán tal vez más largas que otras, pero hemos hablado que parte del desapego que manejamos en esta cuestión del poliamor tiene que ver con asumir desde el principio la eventual muerte de la relación amorosa, así sea porque nos lleve la muerte, pero toda relación termina en algún momento. Esto, más que intentar ser una catacumba para el amor, pretende llevarnos a la reflexión de que no tendríamos por qué buscar necesariamente la preponderancia, el hecho de creer que tenemos un amor en un nivel superior nos da elementos de confianza cuando no podemos soltar los lazos que nos amarran a aquello que nos provee una certidumbre basada en sentir que no estamos perdiendo lo que creemos hemos construido. Y eso puede generar en algún momento problemas para quien tiene que aceptar que su pareja tenga otra relación.
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Sin duda, conocemos historias de personas a quienes la relación primaria les funciona y eso está muy chido, pero hay otras formas de relacionarse más equitativamente en las que me gustaría creer que podamos plantearnos también experimentar e intentar irnos por ahí, en primera instancia, en dejar fluir las decisiones de mi pareja, aunque no sean precisamente las que resulten más de mi agrado. A final de cuentas, yo tampoco tendría por qué estar escogiendo o aprobando de quién se enamore mi pareja, dado que las emociones son de cada quién y el modo o las circunstancias por las que amamos a determinadas personas luego son misterios de lo desconocido (o de lo muy escondido).

Recuerdo una charla temática en la que un compañero mencionó que, según él, la persona que llega tenía que sentarse a platicar con los miembros de la pareja y conocer qué era lo que ellos habían acordado para que él supiera a dónde se estaba metiendo, o bueno, por lo menos eso fue lo que entendí, me pareció curioso porque enseguida me imaginé la escena como una especie de corte donde los dos jueces tienen al acusado en el banquillo y lo oyen expresar sus alegatos para ver si merece la horca o le dan el privilegio de permanecer en la mazmorra mientras se gana el derecho a salir en libertad. Huy, la neta me dio escalofríos oir algo así, pero no se me hizo raro dado que él ha manifestado que el poliamor es contradictorio y que él no se asume poliamoroso pero que lo hace por estar al lado de su pareja, quien sí se quiere eventualmente relacionar con otras personas. Ahí hay un punto importante, cuando se establece una lucha interna en la pareja entre quien quiere aventarse al ruedo y quien tiene el miedo de que su pareja abra sus emociones hacia otras personas y ese conflicto es el que tendría que resolverse antes de que la pareja decida poder ser poliamorosa, antes de que se desaten los demonios, para eso sirven los acuerdos previos de la pareja.

Ahora, esos acuerdos sirven para que los dos involucrados puedan ir transitando en sus procesos, pero no quiere decir que se conviertan en las “reglas”, de hecho, ninguno tendríamos que pensar en “dictar reglas para que el otro o los otros se adapten” ya que eso es seguir pensando en imposiciones, como una estructura jerárquica tradicional, como la estructura que se supone estamos intentando revertir, deconstruir, para dar paso a una estructura horizontal, equitativa; cuando llega una tercera persona tampoco se trata de, como dice Diana, o te aclimatas o te aclichingas” porque  nosotros dijimos que las cosas van a ser así y nada más así, en este punto sería mejor trabajar nuevos acuerdos, considerando a la persona que llega, que tiene el mismo derecho que las personas que ya estaban en pareja, no es ni más ni menos valiosa.
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En una relación de tres, los acuerdos pueden tratarse entre los tres presentes, pueden ser del pivote con cada una de sus parejas por separado o puede haber una combinación de ambas, dependiendo las dinámicas y los modos en que cada relación se ha establecido, las posibilidades son amplias. Aquí no hay que perder de vista que de lo que debiera tratarse es de llegar a consensos, un término que Diana usa muy claramente. En los consensos podemos externar cómo nos sentimos, lo que queremos, lo que proponemos y de lo que cada quien plantee poder armar algo que provea elementos que consideren todo lo planteado, una especie de término medio. Tal vez yo quiero ir a la derecha y tú a la izquierda, así que podemos acordar ir yo a la derecha y tú a la izquierda, o ir ambos hoy a la derecha o a la izquierda y mañana vamos juntos pa’l otro lado, ¿no?

A veces se piensa que la persona que está sola y pretende entrar a una relación donde ya están dos involucrados la tiene más fácil, porque no arriesga nada ni ha tenido que crear consenso previo, aunque creo que no se toma en cuenta el trabajo interno que por lo menos algunos hemos hecho al estar solos y trabajar precisamente en nuestros propios cambios, algunos lo hacen muy intensamente y otros lo hacen con mucha mayor fluidez. Como sea, al iniciar una relación, cada uno, en pareja o solos, estamos exponiendo y entregando nuestras emociones, así que en eso estamos a la par y no es poca cosa.

La palabra trieja entiendo que se usa para describir una relación en donde los tres están todos involucrados, no estoy seguro si igual aplica para una relación donde el pivote tiene dos relaciones independientes. A veces, nos cuesta trabajo visualizar cómo se pueden armar las relaciones poliamorosas, me he dado cuenta que partimos de supuestos y que nos quedamos con esas ideas, luego ya cuando se plantean otras cosas es cuando nos damos idea de que hay otras posibilidades, algo curioso, tal vez tiene que ver con el condicionamiento a arquetipos al que nos hayamos habituado. En los talleres donde hemos abordado los tipos de relaciones poliamorosas creo que ha sido muy claro cuando hacemos los dibujos de palitos y bolitas para hablar de las formas en las que pueden darse estas conexiones. Así que ahora hice uno muy sencillo para plantear el de tres personas.

Ja, ja, tal vez me salió muy esquemático con estos monitos pero creo que pueden ser útiles (bueno, eso espero).

También deseo que este choriqueso dé pauta para que surjan más comentarios, opiniones y, sobre todo, dudas, las interrogantes normalmente nutren mucho porque de ahí podemos ir aclarando nuestras propias circunstancias para que las reflexionemos y podamos encontrar qué es lo que queremos trabajar, lo que podemos hacer o simplemente retroalimentar nuestras ideas. Estos son mis planteamientos al respecto, de acuerdo al trabajo colectivo que hemos hecho y en el que seguimos en el caminito, andando.

Respuesta a mis comentarios de poliamor 1.1

Cita Posted on Actualizado enn

Esta es la primera respuesta a mis comentarios de poliamor de un compañero que me autorizó publicarlo en mi bitácora, omitiendo su nombre. Por ello mismo,  lo copio textualmente, sin hacer ninguna alteración a su redacción ni a su tipografía.

me he tomado la libertad de responder también a las preguntas que se plantearon, ya que me parecieron interesantes. ojala mas de ustedes se animen y podamos intercambiar puntos de vista, estoy seguro que será muy enriquecedor.

“Poliamor” son parejas d 3 no d 2 … Compartir tu amor con otra… Yo no podría compartir a mi vieja con otro/a persona … Ni madr…


si son de tres son triejas. y creo que mientras existan acuerdos son posibles. el problema creo radica en que se pretenda hacer separaciones. por que entonces no serian triejas si no dos parejas independientes, con algún miembro en común. lo cual  en consenso con el previo acuerdo y consentimiento esta bien. pero solo de esta forma
creo que el amor cuando es verdadero,  es infinito. se puede amar a mas sin restar amor a nadie. mientras mas amor doy mas amor tengo. por lo cual compartir es posible bajo previos acuerdos puesto que como alguna vez lo comente si una pareja se abre a la posibilidad de mas amores, mas relaciones, y al poliamor es bajo acuerdos. no se puede hacer de cuenta que no existen los acuerdos previos ya que el simple hecho de tener esa apertura fue un acuerdo. es mucho mas sencillo abrirse a la posibilidad cuando no se tiene pareja ya que no requieres de acuerdos previos para la apertura. sin embargo creo que sera necesario ajustarse a los acuerdos en las relaciones.

en esta parte yo pienso que cuando un tercero se integra a una pareja para formar una trieja.  no se podrá pretender poner las reglas. pienso que es un orden común que el que llega se adapta sucede en cualquier parte. en una escuela, en una ciudad, en todos lados, por lo que será necesario adaptarse, y realizar acuerdos comunes.

Muchas relaciones poliamorosas siguen un modelo de “primario/ secundario. aun que no a todos les agrada este modelo. creo que sobre todo en parejas que se abren al poliamor  será un tema a tratar. es posible que una relación tenga múltiples primarias y múltiples secundarias; la diferencia entre una “primaria”y una “secundaria” a menudo está directamente relacionado a asuntos como tiempo, prioridades, economía, cohabitación física, y demás.)
En este modelo, la pareja principal (o grupo principal) puede tener ciertos derechos y privilegios (tales como cohabitación, hipoteca compartida, cuidados infantiles, y demás) que no son posibles con los secundarios. creo que el tema son los compromisos y las responsabilidades. En una relación primaria/ secundaria, una persona tiene una relación “primaria” (o posiblemente más de una relación primaria), la cual es una relación cercana, interconectada como la de un esposo o esposa; y, una o más relaciones “secundarias”, las cuales pueden ser relaciones románticas, que típicamente tienen menores expectativas con respecto a participación de bienes, expectativas, intimidad emocional, o alguna combinación de estas.
No cualquiera está preparado para ser secundario. Algunas veces, los secundarios no pueden esperar que las relaciones satisfagan todas sus necesidades; su papel puede estar circunscrito por ciertas reglas diseñadas para proteger la seguridad de la relación primaria.
Si tu verdadero deseo o necesidad es tener (y ser) una parte primaria, pero la única relación que tu amante puede ofrecerte es de naturaleza secundaria, entonces, debes probablemente averiguar si puedes ser feliz con ese papel por un tiempo o permanentemente.
Por ejemplo, es posible que tu relación evolucione a una primaria (o co-primaria) en algún tiempo futuro –pero eso toma tiempo, y durante el proceso, tendrás que encontrar la forma de sentirte en paz con ese papel, más secundario del que pudieras desear.
ejemplo: si tienes una relación cuya forma natural es ser secundaria (esto es, la forma natural de la relación es casual, sin expectativas de compartir la vida y demás), entonces posiblemente sería un error tratar de forzarla a que sea una vida entrelazada, una relación primaria. Si, por otro lado, tienes una relación cuya forma natural es una de extremada cercanía, una relación de vida entrelazada, entonces, sería un error tratar de forzarla a ser más casual, una relación secundaria.
No siempre se puede predecir la forma natural que puede tomar una relación; tratar de dictar la forma de una relación, o forzar a una relación a encajar en un molde que no es natural para ella, es casi seguro que causará tensión y fatiga.

¿Quién se considera víctima del poliamor?

a menos yo no. el poliamor no tiene la culpa. los culpables somos quienes tomamos malas decisiones. cambiamos el poliamor o fingimos ser quienes no somos.


Si fuera poliamoroso, dormiría en medio de mis dos parejas y
abrazado con ellas.

pos claro. una fantasía común creo yo. aun que se requiera en un determinado momento una cama mas grande. imagino que en primavera debe dar calor.